Yule, la raíz pagana de la Navidad

Yule, Yuletide o la Navidad de los Vikingos es como conocemos a las fiestas en celebración del solsticio de invierno que se llevaron a cabo en los pueblos germanos paganos, entre ellos los vikingos y celtas.

La palabra de Yule se deriva de la palabra para la rueda, lo que sugiere su importancia como parte de la rueda del año, es el punto medio del Invierno cuando la tierra está inclinado con el polo Norte inclinado más alejados del sol. Se produce entre el 20 de diciembre y el 23 de cada año y es un sabbat menor de edad donde el Solsticio de Invierno se celebra. También es conocido como el solsticio de noche o la noche más larga del año, ya que el Sol, a partir de este día en adelante, comenzará a ir más lento.

Simbólicamente hablando y de acuerdo con la creencia wiccana, Yule representa el renacimiento del Dios después de su muerte en Samhain. Todas las hojas han caído, la naturaleza duerme, es el momento de mayor oscuridad antes de que la luz regrese, es el renacimiento del Dios padre, la primera chispa de esperanza que emerge de la más profunda oscuridad. Es un momento de espera, de recogimiento y mediación. Se necesita tiempo para despertar a un nuevo ciclo después de la muerte, la vida espera bajo la tierra el momento de renacer.

La Diosa da nacimiento a un hijo, El Dios, en navidad, hay que aclarar que esta celebración NO es una adaptación del cristianismo. El solsticio de invierno por mucho tiempo ha sido visto como una época de nacimientos divinos y los cristianos simplemente lo adoptaron para su uso en 273 a.C. Emperadores antes de Constantino celebraban también en el solsticio la fiesta del  Dies Natalis Solis Invicti, la natalidad del Sol Invicto, deidad de la luz con la que se identificaban.

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El significado o interpretación de este evento ha variado en las distintas culturas del mundo, pero la mayoría de ellas lo reconoce como un período de renovación y renacimiento, que conlleva festivales, ferias, reuniones, rituales u otras celebraciones.

Hay en esta festividad un cierto ingenio y una cierta exaltación de la vida en su punto más abismal que recuerda una famosa cita de Albert Camus: “En mitad del invierno encontré en mí un verano invencible”. Esta parece ser la operación interna a la que se nos llama en esta fecha, si seguimos el ritmo de la naturaleza y nos aliamos a su proceso.

Autor entrada: Lea Lakshmi