Shigeo Fukuda y el juego de las formas

Shigeo Fukuda y el juego de las formas

“Creo que, en el diseño, hay 30% de dignidad, 20% de belleza y el 50% de absurdo.” Dijo una vez el prodigio del cartel Shigeo Fukuda en una entrevista y pareciera que es fácil, pero no te dejes llevar.

Muy influenciado por la corriente minimalista y las ilusiones ópticas al más puro estilo de M.C. Escher (considerado el padre de los objetos imposibles, como el de abajo), el ya fallecido, diseñador y escultor Shigeo Fukuda, se encargó de traer una brisa fresca al mundo del diseño de carteles.

Nacido en 1932 en la ciudad de Tokio, dentro d una familia dedicada al diseño y elaboración de juguetes, el artista desde joven desarrolló una fina percepción para la creatividad y la estética, por lo que no fue sorpresa que terminase estudiando en la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio.

Su obra habló bien de él, pues no tardó mucho en hacer despegar su carrera y darse a conocer a nivel mundial, sobre todo después de ganar en la Bienal Internacional de Varsovia, que solo fue uno de varios reconocimientos. Además, su fama le permitió hacer carteles a varios países del mundo aparte de su patria, como Finlandia, Polonia, Francia, Estados Unidos, Portugal, etc.

Como se mencionó antes, su obra es minimalista y gusta de jugar con ilusiones, pero mas allá de esas cualidades ya de por si interesantes, sus carteles tienen una tendencia a la concientización de varios temas, sobre todo la guerra, pues vivió en carne propia los estragos de la Segunda Guerra Mundial en su infancia. Impulsando así en su obra un mensaje ético y de compromiso social, siempre añadiendo un toque de humor.

Sus esculturas son otra parte muy interesante del autor, pues si ya de por sí tiene una gran

habilidad manual (demostrada con sus maquetas impresionantes), resulta que su escultura es engañosa, yendo desde lo bidimensional a lo tridimensional, de los objetos a los reflejos, de las luces a las sombras, todo un maestro de ilusiones ópticas creaba figuras ambiguas imposibles y efectos mágicos de sombras y luces. 

¿Quién lo diría? Realmente se puede hacer magia con el arte.