Se dice ¿panito, panecito o pancito?

Se dice ¿panito, panecito o pancito?

Los diminutivos en español son frecuentes y se usan en prácticamente todo. Sin embargo, existe un caso peculiar que, en lo personal, ha sucedido en múltiples ocasiones; y es el caso de la palabra pan. He escuchado que le dicen “panito”, algunos “pancito” y otros, como yo, le decimos “panecito”. Pero ¿cuál de todas esas es la correcta manera de decirlo?

El caso del pan es parecido al de los diferentes sufijos; “chiquillo, chiquito, chiquete, chicuelo o chiquín”, todos aludiendo a lo pequeño. Por ejemplo, existen diferentes terminaciones o sufijos: -ito, -illo, -ico, -uelo, -ín, -ino, -iño, -ajo, -ejo e -ijo, todos con sus respectivos femeninos y masculinos. No obstante, esto no sucede siempre así. El diminutivo no siempre tiene ese enfoque minúsculo referido, algunas autoridades de la lengua española mencionan que en ocasiones tiene un valor afectivo. Aunque aquí tomaremos el efecto de diminutivo por efecto del caso mencionado.

Veamos algunas teorías al respecto.

María Moliner menciona que en los diminutivos que acaban con ‘n’ o ‘r’, se intercala una ‘c’ o ‘z’: Carmen a Carmencita, ladrón a ladronzuelo, mujer a mujercita, etc. Pero esto no aclara el panorama del pan. Por otra parte, la Gramática de la lengua española afirma que cualquier monosílabo debe terminarse con -ecito, -ecillo, -ezuelo, y que si terminan con ‘n’ o ‘r’ debe de añadirse -cito, -cillo, -cico y-zuelo. Recapitulando lo anterior, el canon gramatical dice que dos o más sílabas es -cito/-cita y para las monosilábicas sería -ecito/-ecita.

¿Qué dice la historia? Según un estudio realizado entre 1585 y 1975 del CORDE (Corpus Diacrónico del Español), especifica que lo correcto es “panecito”, esto, porque es la más frecuente y, además, se tiene registro desde 1585. Después le sigue “pancito” como una forma innovadora pero poco usual, su registro data de 1964 proveniente de obras literarias de Chile y Perú, algunos recetarios y revistas de Argentina y Colombia.

Digamos que hasta este punto “panecito” y “pancito” son correctos. No obstante, existe otra más: “panito”. Todo parece indicar que esta palabra no es diminutiva de pan, pero no cantemos victoria al respecto.

“Panito”, a diferencia de los demás, es la menos frecuente e inclusive fue la última de registrar. El doctor José G. Moreno de Albra (lingüista, investigador y filólogo) comenta que el empleo es esporádico, pero menos infrecuente en Yucatán, Chiapas y Oaxaca, o sea que “panito” tiene un lugar específico dentro de la república mexicana. Asimismo, dicha palabra sin la letra ‘e’ puede ser una evolución pues esto es habitual en las lenguas romances. Quizá estamos ante un caso más en la historia gramatical y lingüística.

Un estudio reciente, sin embargo, menciona que la palabra “pancito” tiene una tendencia súbita durante el siglo XX y principios del XXI. Ahí, menciona el investigador Claudio Molina en su artículo del 2013, “Algunas notas sobre la variación del diminutivo en la ciudad de México: el caso del vocablo pan”, que su estudio sociocultural obtiene lo siguiente: que las clases bajas favorecen a “panito”, las medias no se definen entre “pancito” y “panecito”, y por último, las clases altas prefieren “panecito”.

En resumidas cuentas y contestando la pregunta que aquí compete: lo ideal, según lo mostrado hasta ahora, es decir “panecito

, luego le sigue “pancito” y “panito”; teniendo como marco referencial las encuetas socioculturales. Podríamos decir que faltan estudios al respecto para poder dar un veredicto, también, realizar uno en fechas actuales y cómo se ha ido encaminando el “pan” y sus variantes a lo largo de estos últimos años.

Cualquier manera de decirlo, podemos estar de acuerdo que el pan, sea en diminutivo o no, si es de dulce o salado, este es rico, sabroso y delicioso ante el paladar mexicano. Entendemos a qué se refiere la gente cuando utiliza una de las variantes anteriores.