Reseña “Wandavision” y la rídicula idea de no volverte a ver

A lo largo de la última década hemos visto como el Universo Cinematográfico de Marvel ha intentado expandirse más allá de la gran pantalla para llegar hasta nuestros televisores en forma de series, en algunos casos con éxito (Daredevil) y en otros con resultados decepcionantes (Inhumans), pero siempre con la premisa de que todo esta conectado. Ahora con Kevin Feige a cargo también de los productos televisivos (antes Jeph Loeb era el encargado de Marvel Television), esta premisa se vuelve más cierta que nunca y la prueba contundente de ello es Wandavision.  

La serie llega luego de 20 meses sin que los espectadores recibieran algún producto nuevo de Marvel Studios debido a la pandemia suscitada por el Covid-19, por lo que las expectativas estaban muy elevadas e inclusive en cierto punto desproporcionadas en algunos aspectos. Y es que si bien la serie no decepciona, tampoco llega a brillar con luz propia como otros productos del estudio (Guardians of the Galaxy), algo parecido a lo que sucedió con Endgame, una producción que resalta más por el evento que representa que por sus valores fílmicos. Que no se entienda esto como un desencanto con la serie porque no lo es, el detalle que ha puesto la producción en homenajear a las sitcoms se nota en cada uno de los capítulos donde se utiliza este recurso y el cariño de los involucrados es palpable en muchas de estas escenas, que, si bien pudieran parecer los momentos menos relevantes de todo el show, sirven bastante para entender la psique de una mujer rota que busca superar el duelo por la pérdida de su amante. De igual forma la química entre Elizabeth Olsen y Paul Bettany sale a relucir de una forma en la que no se había mostrado antes, citando al personaje Darcy Lewis “he estado viendo Wandavision y el cariño que se tienen es real”, no hay duda de que el director Matt Shakman supo sacarle jugo a los actores y aunque al principio parece que la única que lucirá su lado humorístico es Elizabeth, al final de los episodios sitcom es Bettany quien más abraza su vena cómica y termina por superar a coestrella.

Todos estos atributos sumados con un buen derroche de efectos especiales hacen imposible calificar a Wandavision como una mala serie, ¿qué es entonces lo que falla en ella?, lo más elemental en una buena historia: el guión. Es cierto que la historia del duelo de Wanda y el secuestro de todo un pueblo para procesar su dolor suena por demás interesante, pero para poder llegar a este punto se tuvo que construir toda una historia que es contada a cuenta gotas a lo largo de otras 4 películas (AoU, Civil War, infinity War, Endgame), adicional a esto la serie vive de explotar sus referencias a otros eventos fílmicos (Capitana Marvel, Thor, Ant-Man and the Wasp) y a posibles situaciones que podrían o no suceder (X-Men, Dr. Strange in the multiverse of madness, Secret Invasión). Lo cual nos lleva a preguntar si es posible que sin todo ese background de fondo y todos esos easter eggs sería posible mantener el foco de atención en Wandavision, la respuesta probablemente sea que no, pues Vision y Wanda están lejos de ser los personajes más queridos o interesantes del UCM. También es cierto que aún sin toda esta esta paja referencial y sin que de inicio resultaran particularmente interesantes sus personajes se pudo haber construido la serie, quizá con menos duración y con menor emoción por lo que podría suceder, pero con el mismo nivel de producción.

Así, de la misma forma que Endgame no se puede entender solo como una película, sino como un evento que culmina 10 años de historia del cine en Marvel, Wandavision no se puede entender como una serie per se, sino como un evento que da continuidad a Endgame y que se empeña en seguir explotando la

gallina de los huevos de oro que resultan ser las gemas del infinito. Wandavision pudo estar a la altura de series como Daredevil, pero el “todo está conectado” de Kevin Feige termina por cobrarle factura para que no saque a flote todo su potencial, un producto que quiso jugar con fuego y termino por quemarse.  

Autor entrada: Luiz Navegante