Reseña “Todo va a estar bien”, la serie de Netflix dirigida por Diego Luna

Reseña “Todo va a estar bien”, la serie de Netflix dirigida por Diego Luna

El pasado 20 de Agosto se estreno en Netflix “Todo va a estar bien”, una serie dirigida por Diego Luna y producida por Netflix y “La Corriente del Golfo”, casa productora fundada por Diego Luna y Gael García Bernal. Esta serie nos narra la historia de Ruy (Flavio Medina) y Julia (Lucía Uribe), una pareja colapsada que busca sobrellevar el divorcio de la mejor manera posible, aunque pronto se encuentren con que sus demonios son mucho más grandes que sus ganas de hacer las cosas bien.

Si bien no es la primera vez que Luna se pone tras las cámaras, sí es la primera vez que lo hace para dirigir una serie episódica y es aquí donde la experiencia de Luna sea quizá uno de los mayores traspiés de la serie. Ya que al ser una persona cuyo trabajo se enfoca más al cine, no logra adaptarse de todo al formato serie y esto se nota en el desarrollo de capítulos, que pretenden contar una historia larga, pero sin los cortes debidos, dando la sensación muchas veces de que el capítulo solo termina porque el formato lo exige y no porque sea necesariamente un cierre para lo que en ese momento estamos viendo. Esto resulta molesto al principio, pero con el paso del tiempo entiendes que no hay que exigirle episodios seriados, sino más bien disfrutar de la historia completa, una historia que quizá hubiera sido mejor adaptar en formato película.

Un gran acierto que tiene la serie son sin duda sus protagonistas, Flavio Medina y Lucía Uribe recrean tan bien sus papeles, que difícilmente uno podría empatizar con ellos e inclinar su balanza hacia alguno de los dos protagonistas. Es cierto, que sus roles están fundamentados sobre un guion cargado de arquetipos alternativos fácilmente distinguibles, pero cuando los ves en pantalla le imprimen ambos una sensación tan grande de realidad, q

ue sin duda te hará verlos como las personas insufribles y tóxicas que están interpretando; lastima que esto mismo no sucede con el resto del reparto, pues los personajes secundarios están como mero adorno, aún y cuando pudieran tener un aporte importante para la trama ya que no llegan a tener el desarrollo necesario.

Diego Luna pretende así contarnos la historia de un divorcio moderno. Aunque en realidad termina reflejando la vida de dos personas que no quieren estar separadas, pero que tampoco saben como estar juntas, interponiendo mediadores entre ellos para tener un final feliz de cuento de hadas moderno, que se antoja demasiado progre en una sociedad mexicana mayoritariamente conservadora.