Remedios Varo: Un giro al surrealismo

Remedios Varo: Un giro al surrealismo

El surrealismo, al igual que la inmensa mayoría de los movimientos artísticos, estuvo dominado por hombres. Sin embargo, Remedios Varo, una pintora española que se estableció en México, logró destacar al darle su propio giro al movimiento, con una estética onírica y meticulosa marcada por el dolor de la guerra y la experiencia femenina.

Remedios Varo fue una pintora y escritora española perteneciente a la generación del 27 y afín al movimiento surrealista. Anglès no sólo fue su lugar de origen, sino también la materia prima y aporte de la substancia enigmática que recorrerá toda su producción artística.

La influencia paterna marcará su impronta con las enseñanzas de dibujo técnico, mientras una síntesis entre simbolismo, surrealismo y fantasía, junto a las teorías freudianas acerca de la complejidad del inconsciente, alimentarán la originalidad de una obra rica en detalles y sugestiones. La profesión de su padre hizo que la familia viajara mucho por toda España y el norte de Marruecos, pero la familia finalmente se estableció en Madrid en 1917. Impulsada por su interés y destreza en las artes, Varo ingresó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de donde egresó en 1930 con un título que le permitía dar clases de dibujo.

En la década de 1930, Varo se estableció en Barcelona, donde comenzó a interactuar con la escena del surrealismo y se unió a un grupo de artistas de vanguardia que se hacían llamar “logicofobistas”, que perseguía la síntesis del espiritualismo y el surrealismo. En mayo de 1936 participó  con tres obras en la exposición logicofobista, que buscaba dar visibilidad al surrealismo español. “Este movimiento tenía por objetivo aunar el arte y la metafísica de un modo que desafiara a la lógica y a la razón”, afirma la periodista Kate Hodges.

Ese mismo año conoció al poeta Benjamin Péret, con quien huyó a París ante el estallido de la Guerra Civil Española. La pareja se casó un año después, y Varo se sumergió en la escena surrealista de la capital francesa, donde entró al exclusivo círculo del pionero surrealista André Bretón. Remedios Varo participó en varias exposiciones de los surrealistas, como la Exposition Internationale du Surréalisme, de 1938, y Le Revé dans l’Art, en 1939, aunque siempre marcó cierta distancia del movimiento en sí.

Haber pertenecido al grupo surrealista durante la estancia en París, junto el resto de influencias estéticas y personales, determinará la plena configuración de un

lenguaje propio y de vanguardia, en consonancia al carácter independiente de la mujer que fue. Ya en su país de acogida, México, desarrolló con plenitud el estilo y la personalidad artística con los que alcanza el reconocimiento al conjunto de su trabajo pictórico tanto en tierra latinoamericana, como estadounidense.

Finalmente, si hubiera de haber una característica, una sola palabra con la que etiquetar la obra y la forma de estar en el mundo de Remedios Varo, por recurrente que pueda sonarnos, sería, sin lugar a dudas: libertad.