¿Por qué algunas personas le temen a los payasos?

¿Por qué algunas personas le temen a los payasos?

Para muchos las acciones de los payasos resultan desconcertantes e invasivas, tanto que suscitan a una reacción similar al enojo que desarrollaríamos ante una agresión. Los payasos son un personaje cómico muy popular conocido por su característico maquillaje y vestuario, haciendo actuaciones ridículas y bufonadas cuyo propósito es provocar la risa.

El Payaso como tal, el tradicional que todos conocemos en la cultura occidental, descendía del personaje “Vice” de las obras de misterio medievales, un bufón y bromista que a veces podía engañar incluso al diablo; Pero los primeros antepasados del payaso florecieron en la antigua Grecia: bufones calvos que actuaban como figuras secundarias, parodiando las acciones de personajes más serios o a veces, arrojando nueces a los espectadores.

Actualmente, la figura del payaso se ha complejizado, de hecho se ha vuelto muy popular incluso en el género de las películas de terror. El ejemplo más famoso de este tipo de representación de los bufones es la novela de ficción “IT” (1986), de Stephen King, en la que una criatura maligna de otro planeta se dedica a atormentar a los habitantes de un pueblo manifestándose ante ellos con la forma de un siniestro payaso.

Desde tiempos recientes, los bufones se asocian al género de terror porque muchas personas manifestaban miedo o fobia a los payasos. Pero, ¿De dónde viene este terror irracional?

En la Universidad de Sheffield, del Reino Unido, un equipo de investigadores estudiaba en el año 2008 sobre cómo decorar el área infantil de un hospital, y para hacerlo decidieron organizar un grupo de 250 niños, entonces descubrieron que el sentimiento más extendido hacia los payasos era de antipatía hacia los niños, ya que su imagen en vez de tranquilizar causaba inquietud.

Según expertos, el maquillaje que llevan y sus rasgos faciales desproporcionados generan desconfianza, puesto que rompen con la imagen normal de una persona y ocultan la identidad de quien está detrás de esa máscara. Con una sonrisa permanente que lucen se produce un desagrado cognitivo en la mente. Sabemos que so

nreír es positivo, pero constamos que es imposible hacerlo siempre.  Sin embargo un payaso lo hace, y eso es interpretado por el cerebro como una anomalía.

No obstante, esta desconfianza nada tiene que ver con el fenómeno de los famosos “creepy clowns” (payasos espeluznantes).

“El terror que provocan es instintivo, igual al que sentiríamos si apareciera en nuestra casa un tigre”, explico Lola Moreno, psiquiatra del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. El estrés agudo que sufren las personas a las que asustan, su esencia, y comportamiento nos resulta sumamente invasivo. La reacción de terror que suscitan en muchos individuos es, por tanto, automática, similar a la que experimentarían ante cualquier ataque súbito.