Poemas para recordar la infancia

En medio la pandemia celebramos el día del niño compartiendo en redes sociales fotografías de nuestra infancia. Niños y niñas con sonrisas o llanto, globos, disfraces, pocos dientes, juguetes, mascotas, abuelos… en la infancia siempre hubo de todo. A continuación, dos poemas para recordar la infancia. 

Moisés Ramírez (México, 1984), en Cantar los días:

Volvimos a las calles donde jugábamos futbol saliendo de la escuela donde corrimos tras David o era Rubén el chaparrito y alguna vez le dimos un puñetazo en los dientes mi amigo Mario en estos días levanta torres en un lugar muy seco del estado de puebla y yo en un árbol trepábamos al escondrijo llegó la policía el fulano que dio para la mordida éramos unos niños nos gustaban

las frituras con tierra y chile y las muchachas de más años nuestra primera borrachera juntos los veinte años las novias en serio y no queremos irnos no queremos si nos viera la maestra si nos viera platicando

 

Arnaldo Antunes (Brasil, 1960):

Las piedras son mucho más lentas que los animales. Las plantas huelen mejor cuando la lluvia cae. Las golondrinas cuando llega el invierno vuelan hasta el verano. A los palomos les gusta el maíz y las migas de pan. Las lluvias vienen del agua que el sol evapora. Los hombres cuando vienen de lejos traen maletas. Los peces cuando nadan juntos forman un cardumen. Las larvas se vuelven mariposas dentro de los capullos. Los dedos de los pies evitan que uno se caiga. Los labios callan cuando los otros hablan. Las máquinas de no hacer nada no están quebradas. Las colas de los perros sirven como risas. Las vacas comen dos veces la misma comida. Las páginas fueron escritas para ser leídas. Los árboles pueden vivir más tiempo que las personas. Los elefantes y delfines tienen buena memoria. Palabras pueden ser usadas de muchas maneras. Los fósforos sólo pueden ser usados una vez. Los vidrios cuando están bien limpios casi no se ven. Chicles son para masticar pero no para tragar. Los dromedarios tienen una joroba y los camellos dos. Las medianoches duran menos que los mediodías. Las tortugas nacen de huevos pero no son aves. Las ballenas viven en el agua pero no son peces. Los dientes cuando los cepillamos se ponen blancos. Cabellos cuando envejecen se ponen blancos. Las músicas de los indios hacen llover. Los cuerpos de los muertos enterrados abonan la tierra. Los autos dan muchas curvas para subir la sierra. A los niños les gusta hacer preguntas sobre todo. No todas las respuestas caben en un adulto.

Autor entrada: Patricia Miros