Matrix, su filosofía pop y la píldora roja 20 años después

Matrix, su filosofía pop y la píldora roja 20 años después

1999 fue el año del fin del mundo, el cambio de milenio trajo consigo un sinfín de supuestos que condenaban a la raza humana, ya sea por la mano religiosa o científica. El cine no perdió tiempo de explotar este miedo y vulnerabilidad humana, regalándonos cintas como El Sexto Sentido, El Club de la Pelea o Matrix, donde nos mostraban personajes perdidos en un mundo cada vez más ajeno a ellos.

Fue Matrix precisamente, una de las cintas que más calo en los espectadores, con su estética cyberpunk y sus revolucionarios efectos especiales. Nos presentó una realidad en donde las maquinas utilizaban a los humanos y los hacían creer que vivían felices en una realidad falsa, pocos eran los “afortunados” que podían despertar de esta realidad, una realidad gris donde aquellos que se rebelaban contra las maquinas eran perseguidos. El protagonista de esta historia era Neo (Keanu Reeves), quién después de tomar la píldora roja despertaría a la verdad, en donde sería guiado por Trinity (Carrie-Anne Moss) y Morpheus (Laurence Fishburne) para enfrentar a las maquinas como el elegido.

Si bien el concepto de que la realidad que habitamos probablemente no exista o sea parte solo de algo más grande ya había sido planteado anteriormente por filósofos y científicos, quizá nunca había sido explicado de forma tan sencilla y con una historia tan atrapante y espectacular como en Matrix, no por nada en pleno 2021 contaremos con una cuarta parte de la historia, titulada “The Matrix Resurrections”.

Pero, ¿puede un concepto de hace 20 años resultar innovador para el espectador actual? La realidad es que muchas de las ideas presentadas por los entonces hermanos Wachowski (ahora hermanas) han sido tergiversadas, especialmente por grupos de ultra derecha, que asocian a la píldora roja como el despertar de un mundo donde los progresistas los han hecho vivir engañados con mentiras. Dentro de este saco encontramos a los terraplanistas, a aquellos que están en contra del alunizaje, a los incel y a quienes creen que el feminismo es un movimiento

cuyo único fin es derrotar al hombre blanco. Todos ellos, radicales convencidos de que han despertado de una mentira en la que los reptilianos izquierdistas nos tienen presos a todos y que buscan que los demás tomen la “píldora roja” para despertar también y darse cuenta de la mentira en la que nos tienen viviendo.

Y aunque las hermanas Wachowski han buscado asociar la historia de su icónica cinta hacia su propio despertar y reconocimiento como personas transgénero, asegurando que todo en Matrix tiene que ver con el deseo de la transformación, lo cierto es que los grupos radicales han ganado terreno y se han apropiado ya del concepto de píldora roja. Es por eso que ahora con The Matrix Resurrections, bajo la dirección de Lana Wachowski resulta interesante ver hacia donde llevaran sus conceptos filosóficos, pues en una era donde estamos acostumbrados a increíbles efectos visuales como los de Avengers: Endgame, es innegable que lo que importa de esta cuarta cinta es en realidad su historia y si son capaces de sorprendernos de nuevo con lo que hay del otro lado del espejo.