Los necios

Con el paso del tiempo vamos dando significados erróneos a algunas palabras. Este fenómeno es muy común, por el uso incorrecto de los términos; por ejemplo, ocurre con la palabra necio, que utilizamos para referirnos a las personas que se empeñan en tener la razón y a quienes nada hace cambiar de opinión. Aquí hay una lista de palabras que a menudo utilizamos indistintamente:

Empecinado. Proveniente del español antiguo empecer, ‘estorbar, perjudicar’; derivado románico de impedir, ‘trabar los pies, entorpecer’. Obstinado o incorregible.

Necio. Proviene del latín nescius ‘que no sabe, ignorante’, que desconoce lo que podía o debía saber; imprudente, terco, porfiado y falto de razón.

Obcecado. Del latín obcaecare, compuesto por ob– y caecare ‘ciego, deslumbrado’. Incapacitado para pensar con claridad o con serenidad por alguna idea preconcebida o algún sentimiento vehemente.

Obstinado. Proveniente del latín obstinatus, ‘resuelto, constante’. Se usa para designar a quien sostiene alguna opinión, actitud o decisión a peras de razones que deberían disuadiré, o quien se mantiene en su resolución, sin dejarse convencer por los ruegos y amonestaciones razonables ni por obstáculos o reveses.

Obtuso. Del latín obtusus, ‘cerrado, insensible, absurdo’. Romo, sin punta; en otra acepción, tardo o torpe, que comprende difícilmente y con lentitud.<

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Terco. Pertinaz, obstinado e irreductible.

Testarudo. Del latín testa, ‘olla de barro’ -con evolución semántica a ‘cabeza, cráneo’-, y rudis, ‘rudo, tosco’. Literalmente quiere decir ‘cabeza dura’.

Ahora puedes utilizar estas palabras correctamente, sabiendo que algo tienen de diferencia.

Autor entrada: Patricia Miros