Los fanzines como medio de expresión

Antes del internet existían autopublicaciones que se copiaban y pasaban de mano en mano. El fanzine surge como un medio para compartir ideas, pensamientos y sentimientos personales con otros. Este producto creativo fomentó compartir con otros una forma personal de ver el mundo.

El término “fanzine” proviene del acrónimo en inglés formado por la palabra “fan” y “magazine”, la traducción literal sería “revista para fans”. Su particularidad es que son autogestionados, herramienta de expresión con la filosofía “hazlo tú mismo” desde su inicio. Aunque también existen fanzines colectivos.

Los fanzines gozan de una libertad del qué y cómo se dice, no deben seguir ningún formato o estilo, ni una periodicidad establecida de publicación. Normalmente no rebasan las 32 páginas y las tiradas son cortas. Su distribución es personal, y muchas veces se acude a encuentros o reuniones donde se reparten entre los asistentes.

Los primeros fanzines fueron creados por lectores que imaginaban finales alternativos de sus sagas favoritas. Con la aparición de la fotocopiadora, fue p

osible abaratar costes, tiempo y esfuerzo a los creadores de las autopublicaciones. La fotocopia, con tinta blanco y negro encajó a la perfección con en el movimiento punk, por lo que el fanzine se convirtió en su modo de expresión propio. Y más tarde se extendió a otros géneros de música, como underground e indie.

En la década de los 90 el fanzine fue aliado del movimiento sobre la visión de género. Uno de los más importantes, el movimiento riot girrrl, reivindicaba el protagonismo de las mujeres en las bandas de punk, llegando a convertirse en el movimiento feminista de referencia de finales del siglo XX. Así, el fanzine se ha destacado como una herramienta de comunicación y empoderamiento que, aún en la actualidad, sigue siendo utilizado para compartir pensamientos, opiniones, visiones, comentarios acerca de cualquier tema o suceso.

Autor entrada: Patricia Miros