Libertad de expresión para una verdadera sociedad del conocimiento

Libertad de expresión para una verdadera sociedad del conocimiento

Para la construcción a nivel mundial de sociedades del conocimiento existen dos desafíos particulares: el acceso a la información para todos y el futuro de la libertad de expresión. Aunque suene utópico, las sociedades del conocimiento son aquellas con la capacidad de identificar, producir, tratar, transformar, difundir y utilizar la información con vistas a crear y aplicar los conocimientos necesarios para el desarrollo humano.

Se habla de sociedad del conocimiento y se asigna como finalidad ir hacia un desarrollo del ser humano basado en los derechos de éste, principalmente el derecho al conocimiento, la educación y la libertad. Es cierto que, aunque las nuevas tecnologías impulsan los cambios sociales, estos sólo serán una promesa de desarrollo mediante la alianza entre libertad de expresión, conocimiento, principios democráticos y el ideal de justicia. Lamentablemente, tanto la brecha digital, la brecha cognitiva, los obstáculos educativos, culturales y lingüísticos, hacen de Internet un objeto inaccesible para las poblaciones marginadas, existiendo una correlación entre las desigualdades en materia de desarrollo industrial y las disparidades en el acceso a la información. Al igual que las nuevas tecnologías, la electricidad y las ondas radiofónicas pueden contribuir a la construcción de las sociedades del conocimiento, por eso es importante apoyar la creación de emisoras de radio rurales y comunitarias. Las “antiguas” y nu

evas tecnologías de la información no se sustituyen, sino que se complementan, porque las primeras contribuyen eficazmente a la difusión de los conocimientos y facilitan así el acceso a las segundas. Por ejemplo, la telefonía móvil es un instrumento formidable para acabar con el aislamiento de las regiones apartadas.

Es necesario recordar que la libertad de expresión garantiza la posibilidad y la perdurabilidad de auténticas sociedades del conocimiento y que sin libertad de expresión ninguna sociedad puede proclamarse libre.