Leer para descubrir el mundo

Podría decirse que leemos el mundo cada día, leemos gestos, el clima, escenarios, sueños: leer no es el acto de pasar los ojos por el libro, sino usar el cuerpo, la experiencia y los sentidos para descifrar nuestro entorno y sus lenguajes. Es decir, se puede leer cualquier cosa, la interpretación tiene que ver con la perspectiva de cada persona. De esta forma, la lectura no se restringe al texto escrito, aunque éste nos ofrece elementos enriquecedores que nos brindan otras experiencias. La forma en que nos acercamos a la literatura es un acto particular, ya sea como escape, refugio, placer, casualidad, enojo, aburrimiento…nos damos cuenta de que la literatura es estar inmersos en un mundo de posibilidades. En un sentido amplio, la literatura nos permite conocernos a nosotros mismos, dialogar con otros lenguajes y generarnos emociones.

Una manera de compartir las lecturas es asistir a un círculo de lectura, un espacio lúdico de convivencia donde se comparen las experiencias personales con la literatura. Estos espacios tienen como meta generar encuent

ros entre las palabras, las personas y la lectura. Afortunadamente existen círculos de lectura virtuales y presenciales, donde la gente se reúne cada determinado tiempo para comentar y expresar sus ideas acerca de determinado libro. Esta es una forma divertida y no por ello poco importante de acercarse al hábito lector.

No importa cuál sea nuestra forma de entender más el mundo, si a través de textos, olores, emociones, sonidos, movimientos, leer es un acto que nos permite crear un vínculo con nuestra historia y voz propia.

Autor entrada: Patricia Miros