La revolución del Coco

Pocas personas han oído hablar de la Revolución de Bougainville, también conocida como la Revolución del Coco; la primera revolución exitosa de carácter ecológico en todo el mundo. Bougainville es una isla situada en el océano pacífico, al noroeste de Australia, la más grande del archipiélago de las Islas Salomón, perteneciente aún a Papúa Nueva Guinea. La isla está cubierta de selva, tierra fértil y abundantes recursos naturales, por desgracia sus riquezas minerales despertaron la codicia de las compañías mineras.

En 1967, bajo el poder de Australia, la empresa británica Rio Tinto Zinc, a través de una subsidiaria australiana, Bougainville Copper Limited, abrió Panguna, una mina gigante de cobre al aire libre. Durante su excavación se arrasó con la selva y se contaminaron, además, ríos y arroyos. Esto provocó la indignación de los habitantes, quienes habían sido desplazados por la mina y reubicados en otras tierras. Los habitantes no recibieron ayuda para instalarse en las nuevas tierras, ningún tipo de apoyo de parte de la minera, quienes obtenían enormes ganancias, esto impulsó al pueblo a la revolución y a luchar por su independencia.  

A pesar de las protestas la minera siguió en funcionamiento aún después de que Papúa Nueva Guinea se independizara de Australia en 1975. Durante años la mina siguió destruyendo el ecosistema de la isla, ahora en complicidad con el nuevo estado de Papúa Nueva Guinea.

En 1988 la Asociación de Jóvenes Dueños de Tierras de Bougainville, encabezado por Francis Ona, consiguió una reunión con el propietario de la mina; reclamaron la clausura del lugar y una indemnización de 10 mil millones de dólares por los daños ocasionados al medio ambiente. La respuesta fue una burla hacia los habitantes, quienes tomaron la decisión de cerrar ellos mismos la mina. Entraron por la fuerza a los almacenes y robaron 50 kilogramos de explosivos, con lo que interrumpieron las líneas eléctricas que alimentaban la mina y los accesos a la explotación, así como parte de las instalaciones. La respuesta del estado de Papúa Nueva Guinea fue reprimir con violencia la revuelta, quemando casas, golpeando y matando a varios habitantes de la isla. Así nació la guerrilla, conocida como BRA (Bougainville Revo

lutionari Army). Al inicio los guerrilleros no disponían de armas, ni de recursos económicos para adquirirlas, así que usaron su ingenio y las construyeron con sus propias manos. Con sus armas primitivas consiguieron luchar en la selva, y con el paso de los meses se apoderaron de 2300 armas automáticas de sus enemigos.

Al perder el control de gran parte de la isla, el gobierno papuano inició un bloqueo sobre Bougainville, impidiéndoles la entrada de víveres, medicamentos, alimentos y gasolina, con lo que les hacía imposible también usar los autos que aún permanecían en la isla. Durante siete años no entró nada a la isla, sin embargo, era sorprendente para el gobierno saber que la población seguía contando con electricidad y los guerrilleros del BRA se movían en sus vehículos. Esto ocurrió porque, ante la necesidad, usando su ingenio y conocimientos ancestrales, los pobladores encontraron soluciones, primero llegaron a la conclusión de que cada familia debía ser autosuficiente, cultivando la tierra. Luego de esto, obligados a buscar soluciones se dieron a la tarea de usar el fruto que es símbolo de su revolución: el coco. Utilizaron cada parte y aprovecharon sus valores alimenticios y su poder curativo. Las hojas de la planta se usaron para elaborar utensilios. El aceite de coco para hacer funcionar lámparas y fabricar jabón. Además, reciclaron cada pieza y motores viejos que encontraron en la mina para construir hidroeléctricas. Construyeron casas. Y el milagro para usar los vehículos también se debe al coco: con 15 cocos extraen un litro de aceite de “primer grado” que se usa en lugar de la gasolina. Por esto esta revolución ha sido llamada la Revolución del Coco.

Autor entrada: Patricia Miros