La leyenda detrás de la extraña pintura de Alma-Tadema

La leyenda detrás de la extraña pintura de Alma-Tadema

Este cuadro, el cual no se puede comprender de inmediato, retrata una leyenda holandesa. A finales de noviembre de 1421, en Holanda ocurrió una gran inundación donde, según diferentes datos, las víctimas del desastre fueron de 2 mil a 10 mil personas, y una leyenda se encuentra ligada a este acontecimiento.

En 1421, durante la festividad de Santa Isabel de Hungría, celebrada el 19 de noviembre en Holanda y Zelanda, se produjo una impresionante tormenta en el mar Rojo que desembocó en la rotura de los ruinosos diques de contención. Quedaron multitud de aldeas y tierras sumergidas, entre las que se encontraban el Parque Nacional de Biesbosch, al sur de Dordrecht. Dicha catástrofe no sólo fue importante por la pérdida irreparable de las víctimas inocentes, que fueron millones, sino también porque a largo plazo se descentralizó el poder económico entorno a la ciudad de Dordrecht, que hasta ahora había mantenido la hegemonía gracias a su mercado, dejando de ser la capital de Holanda.

Se dice que después de la inundación, las personas salieron a ver qué había quedado en buen estado y quiénes habían sobrevivido. En el agua vieron flotar una cuna y cuando esta se

acercó a la orilla, en ella observaron a un gato que saltaba locamente de un extremo de la cama hacia otro. Al parecer, haciendo eso, el felino quería mantener el equilibrio de la cuna para que esta no se hundiera, el animal tuvo tanto éxito en eso que incluso la sábana del bebé que dormía pacíficamente quedó seca.

La inundación de Santa Isabel fue representada en las vidrieras de la catedral de Dordrecht y aquí Alma Tadema hace una representación de las víctimas inocentes que perecieron ese noche.