La infausta historia detrás de la cuarta sinfonía de Tchaikovsky

La infausta historia detrás de la cuarta sinfonía de Tchaikovsky

El presente artículo no pretende juzgar ni desvelar la verdad absoluta sino contar una historia que rodea a un gremio musical, en particular, los compositores; aquello humano que maneja los sonidos con destreza, maestría y soberbia. Las grandes obras de arte generalmente están rodeadas de sucesos, tragedias o eventos que pensamos no les suceden a estos fenómenos etiquetados como superhumanos. La cuarta sinfonía de Tchaikovsky es un ejemplo de tantas. Una obra excelsa rodeada de humanidad y, lamentablemente, de morbo.

Parece ser que ser un artista de talla mundial requiere un precio a pagar, es decir, estas obras de arte ya sean sonadas, pintadas o esculpidas, están cobijadas de historias funestas, dolorosas y tristes. Hoy en día, estos temas son atractivos y, sobre todo, cuando se trata de los tópicos asociados a la tragedia.

Piotr Ilych Tchaikovsky (1840-1893) fue un compositor ruso que portó el sobrenombre de “niño de cristal” y fue especialista en los ballets. Este músico creador del Lago de los Cisnes abordó su cuarta sinfonía en 1877 a la edad de 37 años cuando cometió uno de sus mayores errores de su vida, disfrazar el amor cuando contrajo matrimonio con Antonina Ivanovna Miliukova, pues intentó lograr un respeto y aceptación social acerca de los rumores que rodeaban su vida en esos momentos. La doble vida de este gran músico estuvo perseguida y señalada de prejuicios sociales que niegan una relación homosexual, de hecho, muchos investigadores siguen negando esta faceta del compositor, sobre todo los rusos. No obstante, otros tantos mencionan que, en efecto, Piotr tuvo diversas relaciones en secreto.

Una publicación de Yale University Press evidencia lo mencionado anteriormente. Mariana Kostalevski, editora del libro titulado “Los Papeles de Tchaikovsky” (The Tchaikovsky Papers: unlocking the family archive, 2018), demuestra más de 5,000 cartas que se conservan en los archivos de la Casa-Museo Estatal Tchaikovsky, en Klin, al noreste de Moscú. Muchas de ellas no habían salido a la luz y algunas otras censuradas.

Volviendo a la historia de la cuarta sinfonía. Tchaikovsky, quien ya era bastante conocido, tuvo varios atisbos relacionados a su orientación sexual la cual, para muchos estudiosos, es evidente. Consecuentemente, el matrimonio con Antonina fue un total fracaso que orilló al compositor a pasar por una crisis aguda y nada minúscula. Tanto así que intentó quitarse la vida.

Gracias a su hermano Anatol, quien evitó que sucediera tal tragedia, se lo llevó a Suiza. Donde el compositor, después de un tiempo, comenzó a recuperarse eventualmente y así trabajar en su próxima obra. Otra persona relevante para Tchaikovsky fue Nadezhda von Meck, una aristócrata que financió al compositor ruso por muchos años. Cuando ella se enteró del intento de suicido, amplio inmediatamente su asignación económica para que el compositor no pudiera vivir sin ningún inconveniente.

Fue en esos eventos cuando la cuarta sinfonía se empezó a gestar. Tchaikovsky dedicaría la partitura a von Meck en una misiva describiendo las circunstancias bajo las cuales se compuso:

Era como un sueño, algo remoto, una extraña pesadilla en la que un hombre con mi nombre, mi rostro y mi conciencia actuaba como uno actúa en los sueños: de una manera inconexa, paradójica y sin significado alguno. Ese no era yo, en posesión de mis poderes de la lógica y la razón. Todo lo que yo hacía tenía el carácter de un conflicto enfermo entre la voluntad y la inteli

gencia, que no es otra cosa que la locura.

Además de dedicarle la obra a la mujer, le obsequió una larguísima descripción sobre lo que cada movimiento dice: sentimientos e imágenes que retratan la tragedia que pasó Tchaikovsky. Esta se estrenó un 2 de febrero de 1878 bajo la tutela de Nikolai Rubinstein.

Más allá de la orientación sexual del compositor y su intento de suicidio, nuevamente pongo en evidencia que los grandes artistas o, mejor dicho, las grandes mentes también pasan tragedias, sufren como todos nosotros. Asimismo, queda reflejado lo importante que es el arte para explayar aquello que no contamos, que guardamos y oprimimos. Sí, Tchaikovsky fue un músico que se dedicó a eso, pero no es necesario serlo para conectar o comunicar con el arte ya que es un vínculo entre lo explicable y lo inefable del espíritu humano.