La historia detrás de La víbora de la mar

La historia detrás de La víbora de la mar

Todos tuvimos en nuestra infancia un juego favorito que nos hacía divertirnos por horas, uno de los más conocidos y emblemáticos es “la víbora de la mar”, el cual exige mucho movimiento, canto y socialización; sobra decir que en México es bastante popular jugar en las bodas con una variación que hace que adultos y niños se diviertan. Pero detrás de este juego, existe una antigua e interesante historia.

El juego comienza con dos participantes lo cuales unían sus brazos para formar un tipo puente y el resto de los participantes pasa por debajo en una fila unida con sus manos, así inicia la carrera y el canto: “A la víbora, víbora de la mar…”. ¿Qué misterio esconde esta víbora? ¿Acaso es evocación de algún desaparecido monstruo marino?

Desde siglos antes de la era cristiana, los griegos fundaron colonias en la península Ibérica, ahí permanecieron por siglos hasta que poco a poco fueron adoptando la cultura de los romanos. No obstante, algunas huellas dejaron y entre ellas, las de los pequeños que, como siempre, hacían sus juegos imitando lo que veían y vivían.

En el rudimentario comercio, los campesinos llegaban a los pueblos con su mercancía cargada por mulas, y para pasar los puentes tenían que pagar una cuota, pero debido a que en ocasiones los campesinos no les alcanzaba para pagar la cuota de acceso al pueblo,  solían pagar en especie dando parte de su mercancía y en algunas ocasiones hasta dejaban la mula como pago.

De esta circunstancia, los niños griegos jugaban a hacer un puente y el resto simulaba la fila de mulas de las que, una de ellas, la de atrás, se quedaba para pagar el derecho de paso. El canto empezaba algo así. “Andar, libón, libón ¿que nos daréis en precio? El borrico trasero”.

Este antiquísimo juego se fue extendiendo por los pueblos españoles y modificado por las voces infantiles, de él surgieron muchas variantes en diversos países y con letras n

ativas coloquiales adaptadas a cada región. En México la variante que conocemos hasta ahora es la que los niños mexicanos convirtieron a través del tiempo. Las inmigraciones de los habitantes trajeron a México esta variante y los niños mexicanos, substituyeron palabras por otras para darle más sentido a la canción.

 Y así nació “a la víbora, víbora de la mar…”, que se mantiene en la cultura mexicana hasta nuestros días.