La ciudad fantasma llena de castillos

Todo empezó en 2011, cuando los inversionistas y ejecutivos del grupo turco Sarot estaban convencidos de tener la solución para hacer negocio: adquirieron un emplazamiento idílico, se centraron en abastecer las demandas de un público específico y proyectaron unos diseños arquitectónicos ostentosos para crear un nuevo enclave para las élites. Así como la Nova Cidade de Kilamba en Angola o el Zhengzhou New District en China, el macroproyecto urbanístico Burj Al Babas ha resultado ser el nuevo paraíso fantasma del norte de Turquía.

De acuerdo con medios locales, la razón por la cual la comunidad quedó abandonada fue porque no lograron completar las obras con el presupuesto original, por lo que quedaron inconclusas e incluso los inversionistas decidieron retirarse de la finalización del complejo. Se informó que las casas se vendían por precios que oscilaban los 400.000 y 500.000 dólares, la idea era que las propiedades fueran adquiridas por los inversores ricos del Golfo.

Los arquitectos estipularon que no se podría hacer ninguna modificación en el exterior de las viviendas, lo que explica que todas sean iguales. También había planes para construir un centro comercial, baños turcos, cines e instalaciones deportivas.

Al no poder seguir financiando el proyecto

, la constructora fue declarada en bancarrota y la urbanización quedó en estado de abandono, con una deuda total de 27 millones de dólares. Mehmet Emin Yerdelen, presidente del grupo constructor, aseguró: “No pudimos recuperar alrededor de los 7,5 millones de dólares que nos deben por las villas que hemos vendido a los países del Golfo”.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, ha incentivado el crecimiento de la construcción du

rante su mandato celebrando a los grandes proyectos de infraestructura que necesitan mucha mano de obra como el motor de la economía turca. El problema es que la devaluación de la lira turca ha dejado a muchas empresas con dificultades para devolver la deuda en moneda extranjera con que habían financiado esos proyectos.

Con las obras paradas y las empresas en quiebra, el estallido de la burbuja de la construcción ha dejado rascacielos a medio terminar y ciudades fantasma por todo el país.

Autor entrada: Lea Lakshmi