La Castañeda, el enorme manicomio en la Mixcoac

En 1910 se creó el Manicomio General La Castañeda como símbolo de progreso para celebrar un siglo de la Independencia de México. Originalmente, la Castañeda era una hacienda ubicada en Mixcoac que, gracias a su buen clima, favorecía la salud. Porfirio Díaz, quien era amigo del dueño de la hacienda, decidió construir en ese lugar un centro de atención para enfermos mentales, eligiendo un estilo afrancesado como a él le gustaba, basado en la arquitectura del hospital psiquiátrico parisino Charenton.

A este manicomio se le conoció como “las puertas del infierno”, “El palacio de la locura”, o “La casa de los locos”. Albergó más de 60 mil pacientes psiquiátricos, durante las seis décadas que funcionó. Sin embargo, los pacientes fueron víctimas de múltiples abusos, electroshocks, baños de agua helada, insalubridad y hacinamiento, entre otros.

El manicomio se encontraba organizado en varios pabellones: el de “pacientes distinguidos” albergaba a los miembros de familia ricas; el de “observación” era para pacientes recién llegados, los mantenían ahí por periodos breves mientras se les diagnosticaba; el de “pacientes peligrosos” alojaba a pacientes agresivos y criminales remitidos de la policía; el de “epiléptico

s”; el de “imbéciles” donde se encontraban pacientes con retraso mental; y el “pabellón de pacientes infecciosos”, donde iban los pacientes con enfermedades como tuberculosis, sífilis, lepra o tifoidea, y, además se remitía a esta área a las sexoservidoras por el único hecho de dedicarse al trabajo sexual.

Después de la Revolución Mexicana el manicomio llegó a tener más de 3 mil pacientes internos, más de tres veces su capacidad, debido a los estereotipos de locura de la época; las víctimas eran discriminadas y abandonadas en el hospital. Así, la Castañeda se volvió un lugar de castigo y maltrato para las personas que no eran consideradas dentro de los parámetros de la “normalidad” de la época. Fue hasta 1965 cuando los maltratos se hicieron evidentes. Entonces se inició la “operación Castañeda”, que consistió en demoler el sitio y reubicar a los pacientes en distintos hospitales de México. La historia del manicomio terminó el 27 de junio de 1968, poco antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos. Actualmente se pueden apreciar fotografías escalofriantes de pacientes de La Castañeda, además de múltiples historias sobre este lugar

Autor entrada: Patricia Miros