Geishas, un estandarte de la cultura japonesa

Geishas, un estandarte de la cultura japonesa

Envueltas en misterio, las geishas son una de las imágenes más representativas de Japón, tanto por su exótica belleza como por su arte y sus tradiciones.

La palabra geisha está compuesta de dos caracteres: 芸 significa “arte” y 者 significa “persona”, sí lo leyéramos de forma natural se traduciría como “persona de arte”, lo cual no indica ni femenino ni masculino, de hecho, en sus orígenes había más hombres geisha que mujeres, sin embargo fueron cambiando las normas hasta llegar un momento en el que prácticamente se convirtió en un oficio que solo ejercían mujeres.

Las geishas empezaban su carrera en las okiya, las cuales son casas que dan alojamiento a las chicas, dirigidas por mujeres mayores conocidas con el nombre de okasan (“madre” en japonés), durante su formación en diferentes artes como la música, el teatro, la poesía, la literatura y la danza para entretener a los clientes o invitados en banquetes, ceremonias de té o en cualquier otro local privado o público.

Era muy habitual que antiguamente, debido a las hambrunas y la pobreza, los campesinos vendieran a sus hijas a estas casas para que se convirtieran en geishas. Desde el momento en el que entraban en una okiya, contraerían una deuda que iba aumentando conforme acumulaba gastos tales como alojamiento, comida, formación, kimonos, etc. Y esa deuda se saldaría cuando las chicas comenzaran a producir beneficios económicos relacionados asociados a su servicios.

Para llegar a ser aquella mujer que entretiene y hace compañía a los hombres debe primero superar dos etapas:

  • Shikomi: período hasta que cumpla los 15 años de edad, en el cual se dedica a las tareas domésticas e iniciaba clases de canto, danza, postura, modales, entre otras.
  • Maiko: etapa que antecede a la geisha, y se realiza una ceremonia conocida como omisedashi que representa el debut de la maiko, la cual debe de continuar con su etapa de aprendizaje guiada por oneesan (hermana mayor).
  • Geisha: una vez celebrada la ceremonia Mizuage (venta de su virginidad), aproximadamente a los 20 años de edad, ya es vista como una mujer madura, bajo los ojos de la Okaa
    san.

Es de resaltar, que las geishas no son prostitutas, en virtud de que la principal función de una geisha no es ganar dinero a cambio de mantener relaciones sexuales con sus clientes, sino por acompañar y entretener al público, la mayoría hombres pero también hay femenino.

Después de la Segunda Guerra Mundial se prohibió la venta de las niñas, y actualmente todas las geishas que aún existen en Japón son por decisión propia para mantener la tradición. También, las Maikos pasaron a tomar la decisión de mantener o no relaciones sexuales.