Exvotos y Milagros

Exvotos y Milagros

Los exvotos han estado presentes en todas las culturas y toman diferentes formas dependiendo las características religiosas. Representan un intercambio entre lo terrenal y lo sagrado que muestra la necesidad de contar o revelar la historia de un milagro. La palabra exvoto proviene del latín ex (de) y votus (promesa). Existen formatos tridimensionales, como objetos de metal o cera conocidos como “milagritos”, y exvotos pictóricos, donde se retrata el milagro y los actores involucrados, llamados “retablos”, pueden ser de madera o lámina.

Se han encontrado muestras del exvoto en prácticamente todas las civilizaciones antiguas, pues estos forman parte de las manifestaciones más primitivas o evolucionadas de la cultura. El ofrecimiento de exvotos tiene su

origen en las civilizaciones egipcias y mesopotámicas. Siglos después, esta costumbre fue adoptada en el mundo católico. Su origen se sitúa en Italia, sobre el siglo XV; conforman un testimonio de la fe y dan cuenta de las formas en las que los creyentes respondían a la adversidad, atribuyéndole una fuerza superior.

Se sabe que la práctica de depositar estas piezas en los recintos religiosos se extendió por Europa y llegó a la Nueva España. Los exvotos en México son una expresión popular solemne y algunas veces picaresca. Esta tradición, introducida al Nuevo Mundo por los colonos españoles del siglo XVI, se inició cuando las personas de alcurnia contrataban formalmente a artistas entrenados para crear pequeños cuadros de devoción. Los exvotos creados a través del siglo XVIII fueron pintados originalmente sobre lienzos, pero como la tradición se hizo popular, la práctica de la pintura de los exvotos se extendió a la hojalata, persistiendo hasta nuestros días.