¿Es posible dormir solo 4 horas al día?

Más de una vez has escuchado que debes echarte un sueñito de 8 horas para que todo funcione bien en tu cuerpo, pero te has preguntado ¿por qué hay quienes funcionan perfectamente con menos?

Resulta que recientemente se ha descubierto una mutación en un determinado gen que permite al cuerpo tener un sueño de 4 horas y vivir saludablemente con ello. El gen llamado ADRB1 es el que presenta dicha mutación, la cual fue descubierta en una familia por el científico Ying-Hui Fu, de la Universidad de California en San Francisco, junto con sus colegas.

Los investigadores analizaron los genes de 12 miembros de una familia que duerme entre 4 y 5 horas por noche, sin que ninguno de ellos presente signos de cansancio. Al parecer el gen mutante promueve la vigilia y según la variación del gen, será la variación en las necesidades del tiempo de sueño.

El equipo de Fu crió ratas con la misma mutación y comprobaron que dormían 55 minutos menos por día, además, lo relacionaron con actividad anormal en una parte del cerebro llamada tegmento del puente, que es la encargada de regular el sueño.

Anteriormente el grupo de científicos había descubierto un caso similar con el gen DEC2, que hace que la necesidad de sueño en una persona sea menor, y en ambos casos parece no haber ninguna consecuencia negativa para la salud.

Inclusive Fu asegura que «La mayoría de los que duermen períodos cortos de forma natural están muy contentos con su patrón de sueño y por lo general aprovechan al máximo su tiempo extra».

Pero ¿Por qué solo algunos tienen dicha capacidad? Fu cree que las mutaciones deben haber surgido recientemente en la historia humana y aún no han tenido tiempo de extenderse ampliamente. «La norma de las 8

horas ha sido la norma durante mucho tiempo, pero de alguna manera ocurrieron recientemente algunas mutaciones nuevas y produjeron este rasgo aparentemente ventajoso», dice ella.

Tu ¿qué opinas? ¿Te gustaría tener más tiempo despierto o no? ¿Qué hacer con ese tiempo libre extra?

Fuente: ScienceDaily

Autor entrada: Sofía Pereyra