El verdadero significado del “arbolito navideño”

El verdadero significado del “arbolito navideño”

Uno de los objetos más representativos de la temporada de navidad es la decoración del pino navideño. Es una tradición que se lleva a cabo en casi todo el mundo, incluso sin importar la religión. Sin embargo, muchas personas no conocen realmente cual es la razón de ser de la colocación del arbolito navideño. La historia detrás de esta simbólica tradición mundial tiene su origen en el siglo VII, con un significado muy poco conocido hoy en día.

El árbol de Navidad se remonta a la llegada de los primeros cristianos a Europa. Cuando arribaron, descubrieron que los habitantes locales celebraban el nacimiento del Frey, dios del Sol y la fertilidad, decorando un árbol sagrado denominado “Yggdrasil”, un fresno de hojas perdurables, el cual se consideraba el árbol de la vida, o fresno del universo en la mitología nórdica.

Según la leyenda, El santo, obispo y mártir inglés San Bonifacio, durante el siglo VII, para demostrar la superioridad de su fe, tomó un hacha, cortó uno de los árboles sagrados, y plantó en su lugar un pino. Como era inmortal, simbolizó con él, el amor de Dios, y lo adornó con manzanas y velas. Las manzanas representaban el pecado original y tentaciones, relacionado con la historia de Adán y Eva, y las velas representaban la luz de Jesucristo como luz del mundo.

Poco a poco se fue extendiendo esta tradición hasta llegar a México en el siglo XVIII, cuando Miguel Negrete (rival de Porfirio Díaz) adornó un enorme árbol de forma tan espectacular, que le valió mención en varios diarios de la época. La población adoptó paulatinamente ese uso sobre todo en zonas urbanas, que alcanzó su auge a partir de la década de 1950, cuando la mercadotecnia estadounidense influyó a las grandes masas por medio del cine y la televisión.

Actualmente, cada elemento que se coloca en el arbolito tiene un significado particular: La estrella en la punta del árbol representa la fe que debe guiar la vida del cristiano recordando a la estrella de Belén,

las bolas o esferas rememoran las manzanas de San Bonifacio simbolizando los dones de Dios a los hombres, las luces recuerdan las velas como luz de Cristo. Los colores de los adornos también tienen un significado: El azul representa la reconciliación, la plata el agradecimiento, el oro la alabanza y el rojo la petición.

A lo largo del tiempo, cada familia le ha puesto su propio toque decorativo y colores preferidos en la decoración navideña del arbolito, sin perder la antigua tradición de esferas y luces, y claro manteniendo el espíritu navideño.