El origen de la flor Nochebuena

La flor de nochebuena es uno de los máximos iconos de la navidad, es de origen mexicano y alegra los hogares con sus colores rojizos durante la época navideña.

Su nombre en náhuatl es Cuetlaxochitl que significa “flor color de fuego”. En 1834, recibió su nombre científico “Euphorbia pulcherrima” donde euphorbia la identifica como parte de la familia de plantas que contienen latex en su sabia y pulcherrima significa “la más bella”.

Es poca la documentación que se  puede encontrar sobre su origen, pero existe una, que  guarda un estimable valor, por conservarse de forma oral, se ha pasado de labios a oídos durante generaciones y es la de que uno de los notables Emperadores  llamado Moctezuma, fue quien la descubrió y la recogió de una pequeña colina de las tierras del sur de México, llamada Taxco en el  estado de Guerrero.

El joven Emperador,  fue quien encontró la bella flor y decidió llevarla a los jardines de su Palacio, en la ciudad de Tenochtitlan. Los cultivadores de flores aztecas,  amorosamente la cuidaron, quedando cautivados por su belleza, y la emplearon para sus ceremonias religiosas de invierno, ellos fueron quienes  la llamaron cuetlaxochitl, la flor color de fuego, por  sus pétalos encendidos de color rojo escarlata.

Los sacerdotes mexicas utilizaban la flor de nochebuena para practicar ritos o para usos medicinales. Posteriormente con la llegada de los españoles, los monjes franciscanos la utilizaron para adornar los altares y la rebautizaron como flor de nochebuena, por florecer durante las festividades navideñas.

Entre sus usos medicinales se encuentran la de su leche que se utilizaba para curar infecciones cutáneas, heridas,   hinchazones generadas por picadura de gusanos,  afecciones respiratorias, anginas o tos. En las mujeres, la infusión de sus hojas, era utilizada para aumentar la cantida

d de leche, aunque en la actualidad los expertos recomiendan no ingerirla, ya que puede ser tóxica. Entre otras aplicaciones, era utilizada para fabricar tintura roja y utilizarla  como cosmético, pigmento de pieles y algodón, así como colorear códices, que aún a la fecha, se puede apreciar en ellos dicha tonalidad.

Su producción aumentó después de 1828, cuando el diplomático y botánico Joel R. Poinsett la descubrió y se la llevó de México a California, desde donde la exportó a otros lugares del mundo, como Europa. Es por eso que en Estados Unidos la conocen como “poinsettia” y hasta cuentan con algunas patentes relacionadas con su su genética. 

Autor entrada: Lea Lakshmi