El impacto del confinamiento en la violencia familiar

El impacto del confinamiento en la violencia familiar

En el año 2019, se descubrió una nueva enfermedad, la cual se elevó a la categoría de pandemia en el año 2020 (Organización Mundial de la Salud, 2020). COVID-19 es una “enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-COV2, perteneciente a la familia de los coronavirus (Secretaria de Salud, 2020).  A nivel internacional se determinó la necesidad de hacer una cuarentena, como “una medida importante para evitar infectar a otras personas de la comunidad, incluidos sus familiares” (Organización Mundial de la Salud, 2020)

En México, se implementó la Jornada Nacional de Sana Distancia, como parte de las medidas preventivas a partir del 23 de marzo, con el slogan “quédate en casa” (IMSS,2020). A partir de su implementación un tema de preocupación, es cuáles son las repercusiones que se pueden sufrir a nivel físico, psicológico, económico y familiar (Alumbra, 2020). 

El coordinador del laboratorio de psicología jurídica y criminología de la facultad de psicología de UADY ha descrito que el confinamiento puede incrementar la tensión  en las relaciones de pareja y familiares (UADY, 2020). A este respecto, la relatora especial de la ONU sobre la violencia contra la mujer, ha alertado que las medidas de confinamiento pueden aumentar la cifras de violencia doméstica (Phumzile Mlambo-Ngcuka, 2020) .

Y ahora, la paz que muchas mujeres y niños que anhelan tener en sus hogares se merma con las consecuencia del confinamiento y en la tensión familiar que se presenta “muchas mujeres encerradas, en confinamiento por el COVID19 sufren violencia donde deberían estar más seguras: en sus hogares” señaló el Secretario General de la Organización de Naciones Unidas, Antonio Guterres (Data-pop, 2020). Existían altas  expectativas en la gestión gubernamental sobre que este tipo de problemas se resolverían con el tiempo (Covarrubias, 2p2p), sin embargo el tiempo y en confinamiento no se ha visto favorecedor para la violencia.

Antes de la cuarentena se habían registrado 21,727 llamadas de emergencia al 911 relacionadas con violencia contra las mujeres (Galván, 2020). Después de tres semanas del inicio de la jornada nacional, se dio a conocer que el número de llamadas realizadas han aumentado a 26,171 (SEGOB, 2020); en los incidentes procedentes de llamadas al 911 entre enero y marzo  con mayor número a nivel nacional, la violencia familiar se encuentra en 4to lugar con 170, 214 llamadas. La secretaria de protección y seguridad ciudadana, reporta que el 77% de las llamadas realizadas al 911 han sido procesadas(Casique, 2020), las cuales también incluyen otros problemas familiares que se han presentado durante las medidas de distanciamiento social. Dichas llamadas reportadas al 911 por violencia contra las mujeres muestran un valor máximo histórico para marzo 2020 (Casique, 2020). Cifras que podrían verse aún en mayor incremento si la medida del confinamiento se prolonga.

En el caso de las niñas y niños que sufren de violencia en sus hogares, las escuelas no sólo son espacios para el aprendizaje, sino áreas de protección, contención y ternura. (Lasa, y otros, 2020), espacio que ahora no tienen.

El confinamiento prolongado puede generar “crisis externas de tipo económicas y de salud que afectan directamente nuestra necesidad básica de seguridad” (Alvear, 2020), y además, repercute en  la dinámica familiar. Los estudios sobre situaciones de estrés y emergencias permiten resumir las principales variables implicadas en el impacto psicológico como las siguientes: el miedo a la infección por virus y enfermedades, la manifestación de sentimientos de frustración y aburrimiento, no poder cubrir las necesidades básicas y no disponer de información y pautas de actuación claras (Brooks, Smith, Woodland, Wessely, & Greenberg, 2020)

La pérdida de la rutina de los miembros familiares (laborales, académicas,  recreativas),  aunado al confinamiento prolongado puede  desencadenar decisiones poco favorables que pueden llevar a las parejas a la crisis (Alvear, 2020), crisis que desencadenan actos de violencia; y que de acuerdo con información de la OMS, en el  2016 se tenía conocimiento de que 1 de cada 3 mujeres a nivel mundial había experimentado violencia por parte de su pareja íntima  incluso  violencia de tipo sexual (Data-pop, 2020). Siguiendo esas cifras podemos decir que 1 de cada 3 mujeres que sufre violencia quedaran con repercusiones futuras a nivel emocional, además de tener en cuenta que la violencia hacia la mujer lleva niveles que según el violentómetro posee los siguiente niveles: como el comenzar con bromas hirientes, chistes, chantajes, mentir o engañar, ignorar, celar, culpabilizar, ofender, humillar en público, intimidar, amenazar, prohibir, y el más grave el feminicidio . (SEGOB, 2020)

En enero de este año se ha registrado al menos 73 feminicidios según lo reportado por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (Nacional, 2020) y ahora, en lo que va de la medida de distanciamiento social se han reportado 210 asesinatos de mujeres (teleSur, 2020) Según los datos que presenta Marea Verde (organización feminista) el estado donde más casos se han registrado es Guanajuato, con 83 casos, el 17.8 por ciento de víctimas a nivel nacional, seguido del Estado de México, Mic

hoacán, Jalisco, Chihuahua y Baja California. (teleSur, 2020)

Todo esto, por desgracias “se trata de una guerra en contra de las mujeres y sus cuerpos, como lo ha argumentado Rita Segato (2016) con apabullante claridad, así como en contra de los cuerpos más inocentes de esa guerra” (Zabalgoita, 2020).

Fuente: Alumbra; Tecnológico de Monterrey; Expansión ...