El eterno amor de Johannes Brahms

El eterno amor de Johannes Brahms

Amiga profundamente querida: ¡cuán rápida ha sido la separación! Aun ayer, a mediodía, estábamos juntos, y ahora tan lejos (…) Aquí me encontré su querido retrato y de inmediato me apropié de él; qué feliz estoy por ello. Nunca antes me pareció un cuadro tan vivo.

Lo anterior fue una carta escrita por el compositor alemán Johannes Brahms un 24 de enero de 1855 a su “amiga” Clara Schumann, esposa del célebre compositor (también alemán) Robert Schumann. Dichas líneas abren la especulación sobre una relación, un amor que algunos aseguran nunca sucedió formalmente, además, este triángulo amoroso es famoso dentro de la comunidad musical. Pero, antes de abordar este embrollo, es pertinente contextualizar un poco.

Antes que nada, Brahms es un compositor, si se puede decir, conservador de la tradición musical tonal. Sus magníficas obras son como catedrales; grandes, majestuosas, colosales y hermosas. Fue pianista y director de orquesta del romanticismo y pasó la mayoría de su tiempo en Viena. Fue allí que conoció a Robert Schumann en 1853 cuando fue a tocarle a su puerta para que lo escuchara tocar, todo esto, gracias a la recomendación de su amigo Joachim. En aquel entonces, Brahms tenía tan solo 20 años y Schumann 43. Y desde ese instante, nuestro querido y joven compositor pasó a ser parte de la familia, es decir, de los Schumann.

Es aquí cuando entra a escena Clara, la esposa de Robert. Cabe mencionar que ella también fue una excelente pianista y gran compositora; una músico excelsa. Con el paso del tiempo y la frecuente aparición de Brahms con los Schumann, la relación entre Clara con este pasó a tener tonos amorosos. Quizá se deba a que el 4 de marzo de 1854, el esposo de Clara fue internado en un hospital tras haberse lanzado al río Rin en un intento de suicido. Suceso que fortaleció el lazo entre Brahms y su “amiga”.

Mantuvieron una larga correspondencia y, eventualmente, Brahms tomaba el lugar de Robert Schumann en la familia. La admiración hacia Clara era evidente: “estoy seguro de que no me preocupo ni la admiro más que la amo y estoy bajo su hechizo. A menudo me he de contener forzosamente de abrazarla silenciosamente con un brazo (…). Mientras estas [otras mujeres] prometen cielo, Clara nos lo muestra”. Escribía el joven compositor a su amigo Joachim en junio de 1854.

Estas y otras epístolas son indicio de que había algo entre este par. Por parte de Brahms, los sentimientos y emociones son claros puesto que le compuso diversas obras, mientras que Clara lo mitiga un poco, y esto quizá se deba a que ella siempre le fue fiel a su esposo pues parte de sus ingresos provenía de las obras de Schumann. Además, se dice que ellos llegaron a destruir algunas cartas que nunca llegaron a leerse por otras personas.

La relación duro muchos años hasta la muerte de Clara, un 20 de mayo de 1896. El día del funeral Brahms dijo: “Hoy he enterrado a la única persona que he amado de verdad”. Y once meses después, él también fallece.

Existe mucho material escrito de ambos que reflejan una inmensa apreciación sobre el otro. El presente escrito no pretende desvelar la verdad, sino acercar al lector a historias de grandes artistas que no son muy conocidas. Asimismo, el que Brahms haya tenido esta experiencia que la arrastró toda su vida, nos hace pensar que ellos, los grandes artistas y genios, también son humanos. Suf

ren como todos nosotros o incluso más. La música, no obstante, de Johannes Brahms es un reflejo de este desesperado amor sobre Clara, y lo mismo sucede con los demás artistas. Es decir, su música, pintura, escultura, etc; no es más que un reflejo de sus sentimientos, pensamientos y emociones que pasaron en su momento.

Fuente:
Barcelona Clásica
Brahms, J. (2010) Cartas: 1853-1897. Barcelona: Nortesur Musikeon.