El arte del robo y el robo del arte

El arte del robo y el robo del arte

En una serie o una película, hasta en un libro hemos escuchado de algún robo de una obra maestra del arte, pues como suele pasar, la realidad supera a la ficción y ha habido más de un “gran” robo de estas obras.

Quizá hasta sepas sobre el robo de la Gioconda o Monalisa en 1911, uno de los más fáciles pues basto con que el ladrón escondiese la pintura en sus ropas. O el gran robo de El grito de Munch en 1994, donde un minuto fue suficiente y hasta les dio tiempo a los ladrones de dejar una nota que decía “gracias por la falta de seguridad”.

Entre estos hurtos uno de los más importantes fue el hecho al Museo Isabella Stewart Gardner, el Estados Unidos, donde se llevaron 13 obras, todas consideradas “obras maestras” de grandes pintores como Vermeer, Manet, Degas y Rembrandt. Las pinturas están valoradas en más de 500 millones de dólares y por casi 30 años la resolución del caso a estado como primer lugar en la lista de robos de arte del FBI.

Por otro lado, han habido robos tan interesantes, más que por la obra en sí, por el contexto en el que fueron robadas, por ejemplo, el robo de la escultura de Henry Moore en Londres, pues se trata de una escultura de 3.2 metros de longitud y que pesa poco más de 2.1 toneladas. Se dice que para llevar a cabo el robo fueron necesarios una noche tranquila, un camión de turismo, un vehículo y ,claro está, una grúa.

Sin duda el robo de este tipo de obras parece fácil y es muy lucrativo, para darnos una idea, la obra de arte más costosa, que ha sido robada esta valorada en 130 millones de libras, que equivale aproximadamente a 160 millones de dólares.

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p style="text-align: justify;">Incluso, aun cuando los asaltantes son capturados, tienden a decir que las obras que robaron fueron irremediablemente destruidas, esto para no revelar su ubicación real. Según estadísticas, el 90% del arte robado del mundo, jamás vuelve a un museo o a la colección de la cual fue hurtada.