El ancestral significado del equinoccio de primavera

En estos momentos no encontramos a la puerta de la primavera para el hemisferio norte, una estación muy deseada al estar protagonizada por temperaturas más cálidas en general y el brote de la vegetación. Por otra parte, para el hemisferio sur, el otoño está a punto de entrar dando paso a la temporada más fría del año.

El equinoccio de primavera se refiere a la época del año en que el sol está en el plano del ecuador celeste, lo que hace que el día y la noche tengan la misma duración. El fenómeno astronómico y comienza poco después del mediodía. Al emitir una luz más intensa, miles de personas realizaron una serie de rituales para “llenarse de energía”.

Para muchas civilizaciones antiguas, estos cambios solares no solo dictaban el comienzo de las estaciones, sino también cuando plantar y cosechar cultivos. En Japón ambos equinoccios son días festivos tradicionalmente reconocidos como un día para recordar y adorar a los antepasados y seres querido que han fallecido.

Muchos son los monumentos antiguos que marcan los equinoccios en diferentes partes del mundo. En México, por ejemplo, el templo maya de Chichen Itzá, es conocido como el templo de Kukulcán, está dedicado a un dios serpiente, que, durante el equinoccio, un truco de la luz hace que parezca que una serpiente descienda por el costado del templo viajando hacia el inframundo. Según la cosmovisión maya, la serpiente era la unión entre lo divino y lo humano, consideraban la vida como un siclo que iba entre el cielo, la tierra y el inframundo. Se pensaba que el sol nacía todos los días, recorría la tierra y luego moría, por lo que tenía que luchar con los habitantes del inframundo para poder renacer. Los antiguos pobladores le ofrecían al sol un corazón humano cada 20 días para alimentarlo y asegurar su retorno a

la tierra.

En la actualidad, varias culturas dan a este día un poder mágico, representando el equilibrio entre el poder de la luz y la oscuridad, el bien y mal. Esto también marca el momento del florecimiento y la vida, el renacimiento, la fertilidad, el crecimiento y la iluminación.

El equinoccio de primavera es un período de armonía y renovación. Y de la misma manera, se puede utilizar para capturar energía para limpiar las malas energías en la casa, purificar el alma y el espacio, y renovarnos con nuevos colores, olores y sabores a la par del florecimiento de la naturaleza.

Autor entrada: Crystal Morales