Dorothea Puente, la verdadera asesina de viejitas

Nacida en California durante 1929, este personaje perdió a sus padres a muy temprana edad, por lo que paso la mayor parte de su niñez en un orfanato donde sufrió de abuso en diversas expresiones, originando su comportamiento distante y aislado de la sociedad.

En algún momento durante su adolescencia encontró refugió en casa de unos familiares lejanos, pero el trato no era muy diferente al recibido en el orfanato, situación que finalmente la obligo a huir de casa a los 16 años.

A lo largo de su juventud estuvo con diversas parejas, con una de ellas concreto un hijo, el cual al no poder atender terminó por enviar a la misma casa donde ella sufría maltrato por parte de sus familiares, todos los abusos sufridos durante su infancia se materializaban en una persona inestable e incapaz de tener una relación sana, con una de sus parejas termino yendo a juicio, donde sufrió condena de un año por falsear documentación para poder cobrar los seguros de vida de su esposo.

Habiendo adquirido un poco de experiencia tanto buena como mala en el mundo de las estafas, decidió que sus planes ahora se concentrarían en gente de la tercera edad y con pensiones que pudiera exprimir.

Su primera víctima fue una amiga a la que envenenó con diversas, Dorothea afirmó que fue suicidio lo que hizo su amiga por problemas personales y depresión, así que, sin pruebas en contra, le creyeron. Su segunda víctima fue una pareja de 77 años que ella tuvo, aquí le pidió que abrieran una cuenta de ahorros juntos, pero solo logró conseguir la muerte el hombre, cuando fue encontrado en un río metido en una caja sin vida.

Ella tenía una casa de huéspedes especialmente para ancianos, cobraba las pensiones de sus huéspedes y muchas veces no les daba el dinero completo, para así quedárselo todo ella, todos sus huéspedes terminaban siempre falleciendo misteriosamente por “causas naturales”; hasta que en una investigación por la desaparición de una persona adulta, llegaron a la casa de Dorot

hea en la que, revisando su patio, encontraron cadáveres, cuerpos de gente que había tenido en su hogar, pero ella argumentando que las personas les pedían ser enterradas allí. Tras cuestionamientos a los habitantes de esa casa, no recibieron ningún comentario negativo, por lo que no pudieron actuar en contra de ella.

Tardaron mucho tiempo las autoridades para encontrar una relación de las nueve muertes sucedidas ahí con Dorothea, hasta que encontraron un cuerpo más y aunque solo le asoció con tres muertes, se le dio cadena perpetua sin derecho a libertad condicional. Murió a los 82 años de edad en la cárcel por causas naturales.

Autor entrada: Monika Peredo