Crítica “Ya no estoy aquí”: Desde Monterrey para el mundo

Calificación

A medo camino entre el coming of age y el drama romántico con contenido social, Fernando Frías Parra nos presenta su segundo largometraje, una historia situada en uno de los momentos más críticos de la historia moderna de México y que nos lleva de la mano de Ulises a conocer una contracultura que pareciera olvida en un México aspiracional cuya aculturación ha dejado de lado este tipo de movimientos que sirven para darle identidad a una población que no es de aquí ni de allá.

En su libro “La Contracultura en México”, José Agustín define al termino cultura como “la denominación que se le dio al hecho de manifestarse culturalmente contra un sistema opresor en algún sentido, ya sea en particular o general”. Esto nos permite entender a la Kolombia Regia como un movimiento que surge para fungir como vía de escape a una población marginada que observa como de a poco y con el correr de los años el capitalismo devora la tierra donde han nacido.

Así Ulises y su banda “Los Terkos” bailan sus cumbias retrasadas para manifestarse, para escapar, para olvidar una realidad que no tiene nada que ofrecerles y donde lo único importante son la familia y amigos. Ubicada en 2011, durante la guerra de Calderon contra el Narco, la cinta enfrenta a su protagonista a esta realidad que inevitablemente termino por golpear a todos los mexicanos y tras una mala jugada lo hace marcharse de México y de la tierra y cultura que tanto ama.

Ya en Nueva York Ulises enfrenta nuevos retos, nuevas formas de discriminación y conoce también nuevas culturas, la aparición de Lin más que fungir como un interés romántico, sirve para observar estos procesos de apropiación cultural que son parte del día a día de un mundo globalizado. Aquí Ulises aprende que el baile no solo sirve para escapar de la realidad, sino también para recordarla, así Ulises baila por anhelo, no de unos tiempos mejores, sino de unos tiempos más fel

ices.

Habrá a quien no le parezca el nulo crecimiento del protagonista, pero habría que entender que esta no es una cinta mexicana aspiracional, sino una cinta que busca retratar una realidad olvidada, una llena de cumbia y colores en un México que a veces pareciera ya no estar aquí.

Vale la pena observarla para conocer una historia descentralizada de nuestro país y para disfrutar de un buen soundtrack.

Autor entrada: Luiz Navegante