Crítica Shaft

¿Políticamente correcto?, ¡Al #@¡%&? dice Shaft!

Hagamos esto, pongamos a una pareja, uno es un tipo de la vieja escuela vale todo y el otro un millennial que se ofende con casi todo, habrá que resolver un caso y no sin sus respectivos tiroteos, persecuciones y demás cosas de una película de acción, ¿Qué podría salir mal?

La nueva película de Shaft para Netflix le da continuidad a la del año 2000 y establece que los Shaft son una dinastía ya de tres generaciones. En 1989, Shaft II (Samuel L. Jackson) pierde a su mujer e hijo, cuando esta le abandona, llevándose al muchacho con ella. John Shaft Jr. “J.J” (Jessie T. Usher) se cría al margen de las violentas calles de Harlem, al cuidado de su sobreprotectora madre, como en los últimos años se ha vuelto costumbre.

Con los años, al final, la cabra tira al monte y el joven se convierte en un prometedor analista del FBI. Sin embargo, el mundo del joven da un vuelco cuando su mejor amigo Karim, un exsoldado retirado, aparece muerto por una sobredosis. El instinto de J.J. le dice que algo va mal y comienza a investigar el caso, pero no era tan fácil como esperó, y tuvo que recurrir a su padre, un total desconocido.

Finalmente, padre e hijo deberán trabajar juntos y resolver el misterio, allí es donde inicia la verdadera diversión para nosotros; pues como anteriormente se mencionó, J.J. creció como un niño sobreprotegido y se convirtió un millennial al pie de la letra, siguiendo las pautas para respetar a todos y siendo totalmente dependiente de la tecnología, inclusive llegando a ser bastante tonto al momento de interactuar en el mundo real.

Por otro lado esta Shaft II, un fósil viviente, que no termina de adaptarse a los cambios tecnológicos y mucho menos a los ideológicos, pues al personaje le vale tres pepitas si ofende a alguien, para él las cosas se hacen de una manera, a su manera.

La película en sí resulta bastante predecible, pero ese será el único contra que vas a encontrar, pues la dinámica que hay entre los protagonistas resulta divertidísima, sobre todo por los diálogos del personaje de Samuel (que no está de más decir, personaje y actor, son tal para cual), llegando al punto en que incluso las frases de Shaft resultan más memorables que las escenas de acción, simple y sencillamente  es difícil ser más genial que ese Shaft, incluso si bond lo hubiese conocido, habría deseado ser como él.

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Recomiendo mucho el filme, ya sea para un ratito y descubrir a los Shaft, o para saber que pasa después, como un verdadero fan. Tanto si la quieres ver en su idioma original como con su doblaje al español latino, es toda una experiencia.

Autor entrada: Sofía Pereyra