Brenda Ann Spencer, la chica que odiaba los lunes

Brenda Ann Spencer, la chica que odiaba los lunes

Brenda Ann Spencer la autora de muertes y varios heridos, creció en San Diego, California con sus dos padres y aunque los vecinos veían que era una familia ideal, solo era apariencia, ya que su madre sufría abusos por parte de su alcohólico esposo, separándose cuando Brenda tenía 12 años y, aunque no esté claro por qué sucedió eso, le dieron la tutela al padre, yéndose a vivir con él.

Desde pequeña Ann no se sentía cómoda con su aspecto, sentía cierta repulsión hacia sí misma,  al tiempo que descubría tener cierta atracción por las niñas desde pequeña,  su madre, incapaz de comprenderla,  trató de cambiarla obligándola a jugar muñecas, pero esto no funciono y creo un distanciamiento entre ambas.

Vivían en una casa cerca del colegio de Cleveland al cual asistía, pero debido a sus problemas de socializar con sus compañeros y su poca autoestima (destacando también que había intentado quitarse la vida en repetidas ocasiones), fue transferida al Saint Patrick’s Elementary, escuela católica, sin embargo su actitud no fue mejorando como esperaban.

Faltaba mucho a clases, prefería estar encerrada en su casa, su padre afirmaba que no podía obligarla a asistir. Viendo los maestros y el directivo los problemas emocionales por los que estaba pasando Brenda, decidieron transferirla a una escuela especial, pero ella no quería ayuda, solo quería morir. Al querer su padre ayudarla con sus problemas existenciales, pensó que era buena idea enseñarle a su hija a disparar armas a árboles, esto para que desquitara toda su ira. Claramente, esto no ayudó.

En 1978 Brenda con 15 años faltó a la escuela, y, teniendo el fácil acceso a las armas, se le hizo entretenido disparar con una pistola de aire comprimido a las ventanas de su escuela, dirigiendo sus disparos solo a pájaros que se le cruzaran. Fue arrestada, pero salió ya que su padre le pagó la fianza.

Para navidad del 78, ella estaba emocionada por abrir los regalos y cuando fue su turno, al quitar la envoltura, vio un rifle, eso le había comprado su padre y ella supuso que quería que se diera un tiro, pero no le iba a dar el gusto.

En 1979 cuando tenía 16 años nuevamente no asistió a la escuela y comenzó un tiroteo en una escuela primari

a desde su casa, hirió a 8 niños, mató al director de la escuela, al intendente de ésta y a un oficial, fue un terror para todos que duró 7 horas. La llamada de un periodista cambió todo, ya que le confesó que ella era la que estaba disparando “solamente porque no le gustaban los lunes” y se le hacía divertido.

Fue detenida y sentenciada a 25 años de prisión, sin que por el momento se le otorgue libertad condicional o reducción de condena.