Beneficios de tener un Jardín Zen en casa

Cuando pensamos en un jardín, lo primero que se nos viene a la cabeza es en un amplio espacio lleno de verdor, plantas y muchas flores, pero éste no es el caso de los jardines Zen.

Los jardines Zen forman parte de la ideología del budismo, y se han expandido a nivel mundial como un medio para relajarse e inspirar el acto de meditación y contemplación. El jardín es una expresión filosófica del universo que permite a la mente contemplar sus formas, colores, texturas y sensaciones para meditar, están formados por distintos elementos naturales, principalmente arena fina, piedras pulidas y cristales de cuarzo, pero también velas o conchas marinas, sabiamente dispuestos sobre una sencilla cajita de madera, barnizada o pintada a mano.

Son jardines sin vegetación o paisajes secos en los que la arena cubre toda la superficie del recipiente como si fuera un mar en calma. La ausencia de cualquier riqueza material y su composición, a base de elementos muy simples, es el perfecto reflejo de está filosofía, están concebidos para inspirar vitalidad, serenidad y favorecer la meditación.

Para disfrutar de una agradable sensación de paz y bienestar, hay que respirar profunda y lentamente mientras se rastrilla la arena dibujando finas líneas, círculos o figuras simétricas. El jardín puede convertirse en un espacio de cambio permanente donde se pueden añadir o retirar elementos, recolocar las piedras, alisar determinadas zonas o trazar nuevos surcos, dejando que nuestro espíritu se exprese libremente, los dibujos estimulan la creatividad personal y, en todos los casos, estos exóticos micro jardines pueden “funcionar” como un sencillo juego antiestrés. Una vez colocados los diferentes elementos, el jardín es una obra para la contemplación.

Desde su aparición, los jardines Zen se concibieron como una representación del cosmos, una miniaturización donde las piedras representan las montañas, la arena la inmensidad del océano y un tro

zo de musgo un bosque frondoso, además que para los japoneses también representan buena parte de su historia y están estrechamente relacionados con su desarrollo espiritual. En Occidente todavía no son muy conocidos y están considerados como una fórmula eficaz para combatir el estrés y el ritmo acelerado de la vida.

Resulta muy ameno, cautivante, relajante y una herramienta de terapia, al mismo tiempo que es una expresión profunda de nuestro arte. Nos da la oportunidad de renovarnos con cada experiencia y de ver el Jardín Zen como un reflejo de nuestro Jardín Interior, en la búsqueda de la imagen del equilibrio, la armonía y la paz interna.

Autor entrada: Lea Lakshmi