Analisis de La consagración de Napoleón de Jacques-Louis David

Analisis de La consagración de Napoleón de Jacques-Louis David

La obra es majestuosa en un sentido espacial, o sea, de dimensiones grandes: 6 metros de alto por 9 de largo, y parece sacada de una escena digna del cine. Se exhibe en el Museo del Louvre y también una réplica en el palacio de Versalles. En este pequeño artículo, te exhorto a que, después de leerlo, puedas acercarte a la obra y verla en internet porque vale la pena. Y si la conoces, no te preocupes, te ayudare a entenderla un poquito más.

Jacques-Louis David (1748-1825) es un pintor del neoclásico nacido en París. Viajó a Roma en 1774 en donde desarrollo su estilo y sello. Para no hacer el cuento largo, eventualmente el pintor consiguió fama y tuvo encuentros de carácter político que lo orillaron a exiliarse en Bélgica donde falleció. Sin embargo, el presente escrito no gira en torno al pintor, sino su obra.

Por otro lado, tenemos a Napoleón Bonaparte, quien ya había posado para David anteriormente, que le encarga oralmente en 1804 hacer una pintura sobre una coronación y un año más tarde, el pintor comienza a desarrollarla. La obra muestra una coronación realizada en la catedral de Notre-Dame sobre la cual Napoleón dijo: “¡esto no es una pintura, se puede caminar por dentro!; aludiendo a la magnitud gigantesca.

Más allá de la autocoronación sobre él y su esposa Josefina, la información que arroja la obra es digna de decir. Se observan 190 personajes y, la mayoría de ellos, acudieron personalmente al taller de David para posarle entre los que destacan: la madre de Napoleón, José Bonaparte o el Rey de España, Luis Bonaparte (Rey de Holanda), Eugène de Beaurharnais (hijo de Josefina y adoptado por Napoleón), el Papa Pío VII quien está a espaldas del mismo protagonista, el pintor David, Joseph-Marie Vien (el primer pintor del rey), por decir algunos.

Como ya se dijo, la obra sucede en la catedral de Notre-Dame justo en el Altar alto frente a la escultura “Descenso de la cruz” de Nicolas Coustou. Además, el elemento central se encuentra, literalmente, en el centro del cuadro, por ejemplo, la cruz y la corona se encuentra muy cerca junto con Napoleón y Josefina. Cabe señalar que todas las miradas de los espectadores se encuentran hacia donde están los protagonistas, ayudados por una iluminación sutil proveniente de la parte superior izquierda.

En cuanto a la réplica se refiere, se hizo para que fuera exhibida en Estados Unidos y otra para que fuera un tapiz. Los cambios entre una y otra son mínimos, como cambio de edad (un Photoshop de la época), personajes que desaparecen y algunos atuendos. La réplica tiene un tamaño menor, aunque no tanto: 6,10 x 9,31; aún sigue siendo enorme.

Más allá de ser una obra hermosa y técnicamente eminente, no deja de ser una herramienta política desde el punto de vista de Napoleón. Sin duda, utilizó el arte para plasmar sus ideas, hechos o mensajes hacia su entorno como sucede con un boceto de David en donde se percibe a Napoleón coronándose a sí mismo (literalmente él se esta poniendo la corona). Asimismo, todo esto sirvió para que el entonces emperador diera el porte de todo un romano de antaño. A lo que quiero llegar es que el arte, en cualquier faceta, además de comunicar sentimientos orientados a la idea romántica, sirve para dar mensajes políticos al mundo o plasmar hechos que marcaron a una p

ersona y esta quiere que sean perennes, y quizá manipuladas. Si creíste que antes no existía el retoque, estas equivocado, pues esta obra no sucedió tal y como lo vemos, sino que tuvo sus inconvenientes. De esta y otras obras hay muchas más con carácter político y que, al mismo tiempo, son bellas ante el ojo humano.

Fuente: El Mercurio, Arts&Culture