Abrazar árboles, una técnica de sanación y relajación

En la antigüedad se ha considerado la madre naturaleza como una fuerza innata, se pensaba que los arboles poseían poderes mágicos que protegían a cada miembro de una comunidad, y es que en la prehistoria la naturaleza era la única farmacia que el hombre tenía. Ahora recurrimos a la naturaleza como medio de relajación y curación.

Y es que, aunque lo parezca, no es de locos pensar que recurrir al bosque y abrazar arboles ayuda a nuestra salud. Los árboles tienen efectos beneficiosos sobre personas con enfermedades mentales, déficit de atención e hiperactividad (TDAH), depresión, dolores de cabeza, entre otros.

Distintos autores y culturas ancestrales ya mantenían que tanto las flores como los árboles tienen una radiación energética compatible con la del ser humano.  El naturista y divulgador Miguel Herrero Uceda en su libro Arboterapia (2017), le atribuye este  nombre a dicha práctica, afirma que “es mucho más que abrazar un árbol, es una filosofía de vida, una actitud positiva para sentirnos activos y miembros de esta planeta vivo, en armonía con toda la naturaleza”.

Además de repercutir en nuestro estado mental, varias culturas consideraban que cada tipo de árbol traía beneficios en diversas partes de nuestro cuerpo: El pino se considera por la medicina china como un árb

ol inmortal que nutre la sangre, fortalece el sistema nervioso y contribuye a prolongar la vida; el sauce o la higuera, mejora la presión arterial y fortalece el corazón; el arce alivia el dolor, el cedro y el ciprés ayudan a reducir la sensación de calor; el espino blanco o el olmo, ayudan para problemas de estómago.

No se trata de sustituir ningún tratamiento médico para dedicarse a abrazar árboles sin más, sino de complementar las indicaciones médicas  para acelerar la mejoría de la persona afectada, abrir nuestros sentidos para tener una experiencia liberadora. Sentir la naturaleza, entrar en contacto con ella,  caminar despacio entre los árboles, aspirar el aire fresco, percibir  la temperatura del ambiente, la presión del aura primaveral sobre el rostro, el olor de las plantas y flores, los ruidos del agua las hojas y los pájaros,  todo esto para lograr tener bienestar entre mente y cuerpo.

Autor entrada: Crystal Morales