Titanic: El Barco que no se hundió

Este año conmemoramos 107 años de la mundialmente famosa tragedia del Titanic, uno de los barcos más lujosos de su época que zarpo el 10 de abril de 1912 desde Southampton Inglaterra con rumbo a Nueva York.

Desde entonces innumerables historias se han contado al respecto, siendo la más memorable la adaptación cinematográfica de James Cameron en 1997, sin embargo hay una historia de la que poco se habla, y es que muy probablemente el Titanic no fue el barco que se hundió aquella madrugada del 15 de abril.

Una empresa en bancarrota

En marzo de 1912, treinta días antes del inaugural y único viaje del Titanic, los ejecutivos de White Star se reunieron para revisar sus acciones, pues aunque eran líderes del mercado transatlántico enfrentaban un difícil panorama financiero ya que el Olympic, gemelo del Titanic, estaba por dejarlos en bancarrota.

Nueve meses antes, el mismo capitán del Titanic, Edward John Smith, zarpaba por primera vez con el Olympic. Este viaje estuvo cerca de la tragedia debido a una falla técnica, sin embargo logro salir airoso y concluir el viaje de forma exitosa pero nueve tres meses más tarde, el 20 de septiembre de 1911, el Olympic terminaría por sufrir una coalición frente al buque de guerra Hawke, generando un agujero en el mismo lugar donde posteriormente el iceberg impactaría al Titanic.

Debido al millonario gasto que implicaba su reparación la aseguradora decidió no hacerse cargo de los daños, finalmente la White Star terminó pagando estas reparaciones, perdiendo más dinero del que podrían ganar a futuro con el barco ya que este además contaba ahora con un problema estructural en su quilla.

La estafa maestra

El plan de la White Star para esquivar la bancarrota era simple pero muy elaborado al mismo tiempo, cambiarían los barcos. El Titanic aún intacto permanecería en puerto pero con su nombre cambiado y toda la vajilla y utilería de su hermano gemelo; mientras que el Olympic emprendería su viaje final con destino al fondo del mar. Los barcos poseían la misma estructura, los mismos materiales e inclusive el mismo aspecto salvo para el ojo avanzado.

La maquiavélica misión sería comandada por Smith, quien fungía como responsable de los accidentes previos del Olympic. La seguridad de los pasajeros por otro lado sería delegada al Californian, un barco que había zarpado cinco días antes con un cargamento exclusivo de mantas y jerséis. Dos semanas antes del viaje la empresa decidió elevar el seguro del navío, entendiendo su póliza y resguardándose frente a una eventual pérdida total.

 La tragedia real

EL Olympic partió disfrazado de Titanic el 10 de abril de 1912, con la confianza de que el fraude sería un éxito y la tragedia marítima resultaría con saldos menores. Sin embargo el plan no salió de acuerdo a lo que se tenía previsto, El Titanic se impactó con el iceberg sí, pero  Smith se equivocó y reporto una ubicación inexacta, enviando así al Californian a una ubicación que no correspondía con la real. Motivo por el cual este nunca se presentó y los pocos sobrevivientes fueron acogidos finalmente por el Carpathia.

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Dos juicios tuvieron lugar tras el hundimiento del Titanic, aunque ninguno con condenas significativas. La empresa logro cobrar su seguro y el Olympic (el Titanic real) continuó navegando los mares por más de veinte años.

Autor entrada: Editorial 100 Toque

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