Shazam y la dictadura en las películas de superhéroes

Se estrenó la no tan esperada cinta de Shazam, que si bien había despertado la curiosidad de algunos debido al éxito inmenso que tuvo Aquaman en el mundo, habían otros escépticos que tras las noticias de despidos y falta de continuidad en el universo no esperan nada ya de del DCEU.

Aún así la película se estrenó cumpliendo con los calendarios establecidos por Warner y en realidad, la recepción por parte de la crítica especializada y también por parte de la audiencia que ya ha podido verla ha sido muy buena; de hecho el sitio Rotten Tomatoes, que otrora ha destruido las cintas de DC, ahora fue bastante condescendiente con esta, calificándola con más de noventa de aprobación.

La audiencia coincide en que en realidad se trata de una cinta divertida, capaz de tener a los niños pegados al asiento durante la duración total de la misma y que estamos frente a un producto fresco y muy bien pensado.

Es innegable que cualquiera de los dos, tanto la crítica como el público, tienen razón. Estamos frente a una cinta divertida, que cumple con aquello que los niños quieren encontrarse en pantalla, una historia de superación, amistad, familia y también mucha acción, pero es ahí donde surge la problemática primordial, estamos frente a un copy paste que nos ha impuesto la industria hollywoodense o para ser más preciso Disney.

Y es que ese es el nuevo trato al que nos estamos enfrentando, Warner se ha cansado muy pronto y ha decidido dar la espalda a las historias distintas, o a los acercamientos complicados a los personajes de comics y han decidido doblar su mano y poner su rodilla derecha en el suelo para repetir la fórmula que han desarrollado Marvel y Disney con el MCU. Shazam es solo eso, una película de Marvel con un personaje de DC, desde los personajes extravagantes, su dirección infantil y el poco desarrollo en el villano crean una película en la que todo sucede demasiado rápido y el final es demasiado rosa, en otras palabras: una mentira.

Esto no significa que la película sea mala, de hecho como ya se ha hablado párrafos atrás cumple bastante bien, está bien estructurada como una cinta introductoria en la que cada personaje tiene su tiempo en pantalla y que tiene una historia con la que muchos niños pueden identificarse, además tiene su cuota de comedia que tanto conquista a las audiencias.

Entonces la crítica va por otro lado, la misma que ocurre en la industria musical, no está mal que hayan películas de superhéroes como no está mal que existe el reggaeton en las radios, el verdadero dilema es que parece que todas las películas deben ser iguales y deben tener una fórmula repetida para conquistar a las audiencias, así como ahora todos los cantantes ahora deben interpretar reggaeton. Surge entonces la pregunta ¿dónde queda la creatividad? esa que realmente importa en el arte y en el ejercicio cultural.

Esperamos que DC asuma que aquella pelea por la audiencia frente a Marvel ya la tiene perdida, y que solo puede optar por ganar la carrera a travé

99">s del desarrollo de grandes historias, aún más profundas, mismas que sus personajes exigen, para que no queden avasallado por la competencia, aspirando a dejar huella y no solo a recoger los centavos que le deja Disney.

Autor entrada: Pedro Vera

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