Origen del término Grotesco

Siempre me ha parecido curioso saber de dónde vienen las palabras y cómo adquieren sus significados. A veces nacen por las exigencias y necesidades de cada tiempo, y a veces parecen que surgen como casualidad. Ahora voy a explicarles, grosso modo, el origen de la palabra grotesco.

Al escuchar la palabra grotesco lo primero que viene a la mente es algo que no tiene proporción ni armonía. En realidad, es un término nombrado desde hace varios siglos y debido al paso del tiempo podemos relacionarlo con muchos significados. En sí, esta palabra y sus vocablos correspondientes en otros idiomas vienen del italiano grotesca y grottesco, ambas derivaciones de grotta, es decir, gruta. A finales del siglo XV, en excavaciones realizadas en Roma, se halló una especie de pintura ornamental antigua, que fue denominada con la palabra grotesco. A pesar del rechazo de muchos críticos, el nuevo arte se propagó, y artistas como Rafael hicieron uso de esas combinaciones.

En el Renacimiento lo grotesco pasó a hacer referencia a “un aspecto angustioso y siniestro en vista del mundo real, quiere decir, la clara separación de los dominios reservados a lo instrumental, lo vegetal, lo animal y lo humano; a la estática, la simetría y el orden natural de las proporciones” (Kayser, 1964, p. 20). Asimismo, en este periodo se utilizó el vocablo sogni dei pittori (sueño de pintores) para designar a los grotescos, debido a que las representaciones eran consideradas como salidas de los sueños.

            Fue a partir del siglo XVI cuando el término va ganando terreno, dado que muchos países lo aceptan como sustantivo para el arte ornamental determinado. Sus rasgos característicos, la mezcla de lo animal y humano, se encuentra en este siglo, en el mismo en que, ya como sustantivo, comienza a tener un sentido figurado; y en los siglos subsecuentes el concepto se amplía cuando dicho nombre es aplicado a unas determinadas figuritas consideradas como grotescas debido a la mezcla de los dominios de la monstruosidad de sus elementos y de la alteración de sus órdenes y proporciones (Kayser, 1964, p.30).

El teórico W. Kayser menciona que se ha concebido lo grotesco no como un mundo peculiar y sin relacionar y de un fantasear completamente libre, sino que el mundo grotesco es nuestro mundo… y no lo es. El e

stremecimiento mezclado con la sonrisa tiene su base justamente en la experiencia de nuestro mundo familiar, que aparentemente descansa en un orden fijo. Se está distanciado por la irrupción de poderes abismales y se desarticula renunciando a sus formas, mientras se van disolviendo sus ordenaciones. (Kayser, 1964, p.40).

Lo grotesco siempre ha estado presente en la vida del hombre, y es recurrente e influyente en el sentido y significado de la obra artística. Conserva cierto rasgo de lo que en el siglo XVI significó y que constituye la principal característica: la mezcla de lo animal y lo humano, o bien lo monstruoso. No estamos equivocados al relacionar este concepto con proporción y armonía, con las pinturas del Bosco o Arcimboldo. El ejemplo que encuentro más a la mano es El jardín de las delicias, donde existe una mezcla aterradora de elementos mecánicos, animales, humanos y vegetales, que se presentan en nuestro mundo, mismo que a la vez ha perdido sus proporciones. Nunca está de más buscar de dónde provienen las palabras, pues a veces resulta divertido y nos ayuda mucho a comprender los significados.

Autor entrada: Patricia Miros