La Peste Negra

La peste negra ha sido una de las epidemias que ha cobrado más vidas en la historia de la humanidad. Desde Asia, pronto invadió toda Europa, donde mató a cerca de la mitad de la población total.  Ocurrió entre 1346 y 1347, una enfermedad producida por un bacilo que se encuentra en las pulgas de las ratas. El bacilo se transmitía a las personas por materiales contaminados o por el piquete de la pulga, entonces la persona tenía una serie de síntomas como fiebre, náuseas, escalofríos, debilidad y los ganglios se le hinchaban y dolían. La peste bubónica provoca manchas oscuras en la piel, por eso se le llama “peste negra”.

Los orígenes de la epidemia se atribuyeron a razones astrales, geológicas, e incluso se pensó que era un envenenamiento provocado por los judíos, porque éstos eran un número menor de infectados que el de cristianos, aunque tenía que ver con razones de higiene.

Un texto cuenta: “Todos los ciudadanos hacían poco más que cargar cadáveres para que fueran enterrados (…). En cada iglesia cavaban profundas fosas hasta la napa de agua; y así, aquellos que eran pobres y morían durante la noche, eran recogidos

rápidamente y arrojados a la fosa. Por la mañana, cuando un gran número de cuerpos se hallaba en la fosa, tomaban un poco de tierra y la echaban con palas sobre ellos; más tarde otros cadáveres eran depositados sobre ellos y entonces ponían otra capa de tierra, tal como uno hace lasaña con capas de pasta y queso.”

Muchos médicos fueron infectados por sus pacientes. Al no hallar una cura comenzaron a aislar a los infectados durante un periodo de cuarenta días (de ahí viene el término “cuarentena”) y después, cuando consideraban que ya no había riesgo de infección, tenían contacto con ellos. Lo mismo hicieron con los barcos donde había tripulantes enfermos, los dejaban cuarenta días en alta mar y si había algún superviviente lo dejaban volver.

Autor entrada: Patricia Miros