La madre sin corazón que asesino a sus hijos

Elizabeth Diane Frederickson Downs vivía en Oregon y tuvo 3 hijos de un matrimonio que fracasó por una infidelidad, Cheryl, Christie y Stephen Downs contando con 7, 8 y 3 años respectivamente sufrieron un percance con su madre, algo que cambiaría su vida para siempre.

El 19 de Mayo de 1983 Diane había llevado a sus hijos a casa de una amiga, de regreso a casa sus hijos dormían en el coche, ella manejando por una carretera oscura y solitaria se detuvo al ver que un hombre le hacía señas para que le ayudara, así que, según su relato de los hechos, bajó del auto y el sujeto le pidió las llaves del auto, a lo que ella se negó por completo, el hombre que estaba armado, disparó varias veces dándole a los niños y a ella en el brazo, pero en un forcejeo que tiene con el individuo, logró empujarlo y huir hacia el hospital.

Llego al hospital pidiendo ayuda, pero desafortunadamente su hija Cheryl no sobrevivió al impacto de las balas, sus otros dos hijos tuvieron heridas graves pero lograron sobrevivir. Algunas personas aseguraron que su comportamiento fue tranquilo y no mostraba señas de trauma por lo sucedido. 

Cuando la policía llego, Diane comenzó a relatar los hechos ante unos oficiales que dudaban de su versión ya que no había pruebas más allá de su testimonio. De hecho, la madre Downs hizo una descripción del supuesto atacante y luego le dijo a la policía que eran 2 personas las que habían hecho tal delito. Por lo que menos creían en que verdaderamente hubiera otras personas involucradas más que ella misma.

La policía recurrió a la casa de Diane para registrarla, y en ella encontró dos armas, un rifle y otra arma que era muy similar a la que se recurrió esa noche. En esta parte de la historia no creían ya nada de las versiones de Downs. Para tener más datos relevantes debían esperar a que se recuperaran sus hijos para interrogarlos, pero Christie había sufrido un derrame cerebral y Stephen había quedado paralizado de la cintura para abajo.

Una vez recuperados, se le preguntó a su hija Christie s

i recordaba qué era lo que había sucedido exactamente y quién les había disparado; ella se mostraba temerosa al decir la verdad, así que la trataron psicólogos para poder obtener la información. No esperaron mucho y la niña afirmó que su madre era la que había hecho todo. Los policías no dudaron y la arrestaron.

Testimonios aseguraron que la niña que falleció había mencionado antes de lo sucedido que le tenía miedo a su propia madre y, en el juicio, Christie frente a su madre, al ser cuestionada acerca de la persona que les había disparado, señaló a su madre y esta fue condenada a cadena perpetua en junio de 1984.

Autor entrada: Monika Peredo