La leyenda de la Mujer Araña: El origen de los atrapasueños

Los atrapasueños son instrumentos de poder de la medicina chamánica, cuyo origen se remota a las tribus indias americanas de Ojibwa. Su propósito era alejar y atrapar las pesadillas de los miembros más jóvenes de la comunidad para después ser eliminadas con el primer rayo de luz. Según la tradición, los atrapasueños ayudan a mantener con nosotros las buenas ideas y los sueños agradables, así como proteger a quien lo posee.

Su aro, fabricado tradicionalmente por madera de sauce, representa la rueda de la vida; la malla o la red son los sueños, anhelos e ilusiones que tejemos en el Tiempo de los sueños, en el alma y el movimiento que generamos con nuestras actividades cotidianas. En el centro de la red está el vacío, el espíritu creador, el “Gran Misterio” y las plumas que cuelgan hacia abajo simbolizan los sueños que no recordamos tras despertar. El Tiempo de los sueños es influenciado por buenas y malas energías, por lo cual, estás ultimas son atrapadas por la malla y se disipadas en el agujero central al amanecer.

La palabra “atrapasueños”, proviene del inglés “dreamcatcher”, pero en en la lengua de los Ojibwa, de los cuales es propio este amuleto, se llama “asabikeshiinh”, que significa araña y si bien, su apariencia nos recuerda mucho a la tela de una araña, lo cual tiene que ver con la leyenda de su origen.

Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años, una mujer llamada Asibikaashi tenía una importante misión: cuidar a los habitantes de la tierra y protegerlos de todos los males del mundo.

Lo que ella hacía era inclinarse sobre las cunas y camas de los niños, y sobre sus pequeñas cabezas tejía una telaraña que atrapaba entre sus hilos todo el mal que había en la tierra. La gran telaraña sujetaba firmemente todos esos males hasta que llegara el alba, en ese momento se desvanecían por completo.

Tiempo después las personas empezaron a moverse por América del Norte, colonizando territorios y dispersán

dose cada vez más. Por esta razón la mujer ya no podía proteger a todos los niños, se volvió una tarea demasiado complicada. Fue así como las madres y abuelas, empezaron a tejer redes mágicas que tuvieran el súper poder de atrapar los malos sueños y pesadillas de los pequeños, dando como resultado su protección.

Así pues, este objeto milenario comenzó a utilizarse en muchos lugares para atraer toda la energía positiva hacia el individuo y que este pueda así cumplir sus mayores anhelos.

Autor entrada: Lea Lakshmi