La intervención y el afán de interacción

La idea arquitectónica, es difícil establecer una diferencia obvia del por qué la concepción única del estructuralismo es endeble o no se rige por plenitud en el estudio de la materia, algo tan fuerte y resistente a si mismo que se abstrae por sí solo.

La lucha por dejar estable la diferencia entre constructivismo y arquitectura se ha prolongado por muchos años, más allá del expresionismo la arquitectura se pierde al marcar un límite, que en formalidad integral dentro de distintas áreas busque superar este obstáculo, encontrando la solución en la intervención.

Entendiendo intervención como el juego de resolver espacios en conjunto y de interaccionar en ellos, pero sin confundirse con la exposición, algo que sucede en muchos casos cuando el proyecto no se sabe aterrizar en buen puerto, por eso hay que saber reaccionar ante lo que se pide, es ahí donde la genialidad del arquitecto por placer a descubrir la idea principal que mueve y rige la estancia, se logra completar con el hecho de escribir sobre un muro rompe fronteras, descubriendo que pintar en el piso abre luz y formar parte de esto logra que se genere un alcance de flujo social

irreverente y único. Este proceso podemos apreciarlo mucho  en el urbanismo, como un concepto de  diseño superfluo de arquitectura al aire libre; aquí el arquitecto busca siempre lograr un concepto mejor de arquitectura y aunque muchas veces pareciera sencillo la realidad es que todo depende del grado de dedicación.

Hacer una intervención por tanto ya no solo se trata solamente de expresión sino de una realización personal y de resonancia social, donde el objetivo principal se logra a través de la conquista del espacio.

Autor entrada: Armando Salazar