La Casa de las Torturas en San Diego

Russ McKamey ex militar creó una casa de la tortura en San Diego, California “Mckamey Manor”, quien fascinado por halloween desde pequeño decidió fundar una casa del terror única que, al pasar de los años se convertiría en algo más allá que solo sustos para los visitantes.

Los recorridos son de 2 a 3 horas y se dice que hay una lista de espera demasiado larga, ya que no todas las personas tienen un acceso tan fácil a este sitio porque para entrar a ella tienes que firmar un contrato de 40 páginas en donde la parte más crucial es que no puedes demandar al personal si llegas a morir durante o después de una experiencia como esta.

En este lugar te hacen cosas horribles como golpearte en repetidas ocasiones, ahogarte, quitar uñas, romperte huesos y más cosas aterradoras a excepción de violarte. Las personas que acceden a este tipo de entretenimiento salen con ganas de no volver, pero algunas vuelven a este lugar para repetir el sufrimiento ya vivido.  La entrada a este lugar no tiene precio alguno más que llevar comida para perros y claramente tienes que ser mayor a 18 años, aunque si tienes menos, como 17, basta con la autorización de tus padres.

Se dice que los participantes que acceden a esta casa, una vez firmado el contrato es imposible arrepentirse o dar marcha atrás y, aunque existen palabras clave para que paren el maltrato los organizadores, se llevan golpes muy graves. Y este tipo de actividad no puede ser clausurado o castigado ante la ley, debido a que la gente va por voluntad propia, pero vecinos cerca de estas casas (otra ubicada en Te

nnesse) dicen que es horrible escuchar los gritos desesperados de la gente que asiste a este lugar tan macabro. Lo impactante de todo esto es que también tienen una página web en donde exponen videos de personas en sus torturas, que mucha gente ve y les gusta a pesar de observar la crueldad aplicada hacia otras personas.

¿Tú qué opinas? Si estuviera en tu país, ¿irías sin importar los riesgos físicos y psicológicos?

Autor entrada: Monika Peredo