Kintsugi: La belleza de las cicatrices

El Kintsugi es una curiosa técnica o filosofía de origen japonés. Cuando algo se rompe en vez de desecharlo, sus grietas son arregladas con oro, plata o platino, logrando un hermoso y espectacular resultado. Pues ellos creen que cuando algo ha sufrido daño y tiene una historia, lo hace más bello, especial, fuerte, hermoso y único.

Lo mismo ocurre con los humanos, y el kintsugi nos regala un hermoso mensaje.

A veces los defectos son las más grandes virtudes y debemos admirar lo bello de las cicatrices. Todo lo que hemos pasado y todo lo que estamos pasando no puede ser tan malo aunque así lo parezca. El kintsugi nos enseña que, depende de nosotros aprender de todas esas recaídas o cicatrices que tenemos en el alma y ser mejor persona cada día.

Nos enseña que debemos pintar esas batallas de oro y hacerlas hermosas. A no avergonzarnos de nuestras vivencias y recaídas, sino, enorgullecernos y aprender de ellas, aceptándonos y reconstruyéndonos pieza por pieza y llevar en alto esas cicatrices.

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Somos seres frágiles, seres con imperfecciones, y no debemos ocultarlo ni avergonzarnos de ello, sino, aceptar todo lo que somos hasta ahora, convirtiéndonos en nuestra propia inspiración, ¿y por qué no?, Inspirando a otros.

Sin duda el kintsugi puede ser una filosofía para llevar día a día. Además tiene una gran similitud con el mensaje que nos da la Venus de Milo, pues el mundo ha aprendido a admirar la belleza de Venus con sus cicatrices, convirtiéndose estas en un símbolo más de su belleza y en una lección más de como con o sin cicatrices uno puede alcanzar la perfección.

Autor entrada: Enrique Portilla

Amante de la actividad física recreativa y deportiva. Patinador desde hace 6 años y comprometido con la salud física hace 3.