Jennifer Pan: La hija que pago por el asesinato de sus padres

Pan, nacida en 1986 con descendencia vietnamita, sus padres Hann Pan y Bich Ha Pan huyeron de su país para instalarse en Canadá, allí tuvieron a sus dos hijos Félix Pan y la protagonista de esta historia Jennifer Pan.

Sus padres estaban acostumbrados a la  perfección y al alto rendimiento académico de sus hijos, eso era lo único que les importaba ya que en su cultura los estudios y el llegar a ser alguien exitoso en la vida, lo era todo. 

Jennifer fue obligada a no disfrutar su infancia, ni su juventud, ya que siempre debía estar estudiando, no tenía permisos para salir ni tener novio, nada que la distrajera de su vida académica. Un día en el colegio al cual asistía estaban premiando a los alumnos más destacados, como cada año ella esperaba que dijeran su nombre, sus padres también se encontraban presentes ya que estaban muy seguros de que ganaría. Esto no fue así, no mencionaron el nombre de Jennifer sino de otro chico de la escuela; por pena, sus padres se retiraron de la ceremonia, para ellos esta situación había sido una humillación.

Después de haber perdido, de sentirse fracasada, empezó a decaer su entusiasmo por la escuela, no prestaba atención a las clases y sus notas empezaron a ir en picada. Ya que sabía que no podía decepcionar más a sus padres, Jennifer empezó a manipular sus notas de exámenes por 4 años.

A los 16 años conoció a Daniel Wong que estudiaba en el mismo colegio, primero fueron amigos aunque pasando el tiempo decidieron formar una relación. Dado que los padres de Jennifer no aprobarían dicha relación, decidió guardarla en secreto, agregándole a esto que su novio era un pequeño distribuidor de drogas, lo cual restaba más puntos a la situación.

Al no lograr graduarse del colegio en donde estaba, mintió acerca de una admisión a la universidad, y por tanto mentía diciendo que iba a la escuela, a hacer proyectos o voluntariados, aunque en realidad se la pasaba en casa de su novio. Pero esto no duraría mucho.

Sus padres empezaron a sospechar acerca de los estudios de su hija y un día decidieron ir a dejarla al lugar en donde supuestamente estaba haciendo su voluntariado. Jennifer, nerviosa, trató de evitar que ellos entraran al hospital donde supuestamente laboraba. Incluso por la necedad de sus papás, se molesta y decide irse caminando al hospital. Ellos deciden entrar y se llevaron con la sorpresa de que alguna enfermera rectificara toda sospecha diciéndoles que no había ninguna persona con el nombre de Jennifer Pan trabajando allí.

Al decir Jennifer toda la verdad, sus padres se enteraron que existía Daniel, su novio, a lo cual le prohibieron definitivamente seguir con él si es que quería permanecer viviendo en su casa; ella aceptó, pero seguía hablando en secreto con Wong. Daniel con 24 años,  cansado de mantener en secreto de nuevo su relación consiguió otra pareja y dejó a Jennifer, ésta, desesperada recurrió nuevamente a sus mentiras, a manipular a Daniel para que no la dejara. Era tanto el amor de ambos que el ex novio de Jennifer le dijo que si quería regresar con él debía acabar con lo único que los separaba: sus padres.

En la primavera del 2010 se le ocurrió un plan a Jennifer y a Daniel para tener la libertad de estar juntos, consistía en matar a los padres de Pan y posteriormente cobrar el seguro de vida por quinientos mil dólares. Debido a que Daniel estaba en el mundo de los matones, le contactó con un conocido suyo y le pagaron 10 mil dólares,  el matón se hizo acompañar de otros dos participantes para simular un robo en la casa de Pan. Todo esto se llevó a cabo en Noviembre del 2010. Entraron a la casa, ataron a toda la familia  y llevaron al sótano a los padres para después dispararles sin piedad, matando a la madre, mientras que el padre quedo en coma tras un disparo en la cabeza. Interrogando a Jennifer tres veces dieron en cuenta los policías que ninguna declaración concordaba, siempre cambiaba algo de la historia.

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Finalmente los investigadores lograron sacarle toda la verdad a Jennifer y fue en el 2015 que ella junto con su novio y los colaboradores de este falso robo fueron condenados a cadena perpetua, con posibilidad de libertad condicional a los 25 años.

Así concluyo la trágica historia de Jennifer Pan, una situación derivada sin duda de una mala comunicación entre padres e hija, los límites son buenos pero si estos se exageran pueden derivar en problemas y trastornos mentales para quien son impuestos, lo cual en muchos casos provoca situaciones lamentables como la que hoy les contamos.

Autor entrada: Monika Peredo