Esculturas hiperealistas de mármol

La escultura es uno de los artes más complicados que existen y solo unos pocos son capaces de hacer auténticas maravillas. Darle una forma satisfactoria a los materiales ya comporta una gran dificultad, y si encima es sobre mármol el nivel de exigencia se multiplica. Esta técnica es una de las más importantes en la escultura.

A diferencia de las técnicas, se basa en la talla y se utiliza tanto para figuras de bulto redondo como para los relieves. El mármol es una roca metamórfica derivada de la roca caliza, está compuesto en su mayor parte del mineral calcita. La roca caliza así formada sufre un proceso metamórfico en condiciones adecuadas de presión y temperatura, la intrusión de distintos materiales como óxidos metálicos, altera la composición y el color del mármol, que de otra forma es blanco.

Frente a otras piedras usadas en escultura, el mármol presenta como cualidad destacada una superficie traslúcida en un grado tal que la asemeja en cierta forma al aspecto de la piel humana, dando a las esculturas de mármol una profundidad visual bajo su superficie que permite un notable “realismo” o verosimilitud en las representaciones de figuras humanas. Otras grandes ventaja es la mayor finura de la granulometría del mármol y la relativa facilidad en su talla, que permite detalles mínimos, como representar cabellos, y pulimento. A medida que transcurre el tiempo, las esculturas en mármol se hacen más sólidas y durables.

Muchas de las esculturas hiperealistas provienen del mismo lugar, la Capilla Sansevero de Nápoles, Italia. De hecho, se considera que este lugar tiene la colección más importante de este tipo de obras artísticas, en esta capilla del siglo XVI se exponen delicadas obras de arte como el Cristo Velado , la Modestia o el Desengaño. Se considera al italiano Antonio Corradini como el pionero en la realización de este tipo de esculturas de detalles precisos.

Pero no solo la Capilla Sansevero guarda auténticas obras de arte de mármol. El Rapto de Perséfone de Gian Lorenzo Bernini, es una de las esculturas más conocidas. Es admirable la plasticidad y el realismo conseguido, así como el movimiento de la figura y la expresividad de los rostros. El detalle más impresionante de la obra es la manera en la que los dedos de Plutón agarran los muslos y cadera de Proserpina. Fue escupida en el siglo XVII y se encuentra en la Galleria Borghese, en Roma.

Por último y aunque sin velo, el Hermafrodito durmiente es una escultura que representa al hijo de Hermes y Afrodita, a tamaño real y recostado sobre un colchón. La figura fue descubierta en la Iglesia de Santa Maria della Vittoria, en Roma, y el artista italiano Gian Lorenzo Bernini le esculpió un colchón a medida, que fue añadido a la figura en 1620. El colchón es de tal calidad y realismo que el mármol parece acolchado de verdad.

width: 300px) 100vw, 300px" />

A través de una piedra fría y sumamente dura los artistas escultores han logrado crear verdaderas obras de arte. Transmitir ternura y delicadeza a través del velo con uno de los materiales más duros de la tierra es, cuanto menos, visualmente impactante.

 

Autor entrada: Lea Lakshmi