El Rococó

¿Sabías que en el siglo XVIII existió un movimiento artístico conocido como Rococó? Este movimiento se originó en Francia e influyó en toda Europa, en áreas como pintura, escultura, música y arquitectura. Esta fue una continuación del arte Barroco tardío, por eso las construcciones se caracterizan por su ornamentación “recargada”. Sí, si el Barroco era un estilo con ornamento, el Rococó lo fue aún más, aunque existen diferencias visibles entre ambos.

Digamos que este tipo de arquitectura es una versión más graciosa y elaborada del Barroco; sobre todo hizo hincapié en la asimetría de las formas, al contrario que el movimiento antecesor, donde reinaba la proporción. Además, el tema no era la religión, sino fue más abierto, temas más alegres y “jocosos”. Gracias a que se gestó en el Siglo de las Luces, el estilo Rococó se basó en la consideración del pensamiento ilustrado, desde una

perspectiva humanista, donde se proponía rehacer todo aquello que era considerada como una “verdad absoluta”. Asimismo, se caracterizó por una elección de colores claros, luminosos y suaves que intentaron reflejar el aspecto agradable, exótico, sensual y refinado de las cosas, sin hacer gran uso de los contrastes.

Las diferencias entre el Barroco y el Rococó son, mientras el barroco representa el poder absolutista, el Rococó lo hace con la burguesía y la aristocracia. Además, al contrario de las escenas pesimistas y oscuras de la primera corriente, el Rococó mostró la alegría y felicidad aristocrática y libre de problemas. En distintos países del mundo podemos encontrar esta arquitectura, incluso se dice que en México la Capilla del Rosario, en Puebla, contiene elementos de este movimiento.

Autor entrada: Patricia Miros