El origen de las Palomitas de Máiz

Dicen que no hay cine sin palomitas de maíz, esta deliciosa botana que tan típicamente asociamos con la ida al cine para ver una buena película, de hecho, aquellas cintas muy entretenidas se les conoce como “película palomera”, pero ¿quién las invento?

Las palomitas existen desde la era precolombina en Colombia, en donde los habitantes las usaban para las festividades como botana. En  México, durante la era prehispánica, eran vendidas a granel en los mercados y eran llamadas “Momochtli”, eran preparadas al momento, introduciendo el maíz en una olla barro al fuego y dentro colocaban granos de maíz y cuando alcanzaban la temperatura máxima los granos se inflaban y reventaban, al destapar la olla salían volando como palomas blancas, es aquí donde además se le atribuyo el popular nombre de palomitas de maíz.

¿Cómo llegaron las palomitas de maíz a los cines?

Posteriormente en 1885, el inventor Charles Cretors, creo la primera máquina comercial para fabricar palomitas de maíz, patentada y presentada en la exposición universal de chicago en 1887.

La moda de comer palomitas de maíz en los cines surgió en estados unidos entre los años 1929 y 1933, para después expandirse por todo el mundo. Anteriormente las salas de cine mudo eran comparadas con salas de teatro y ópera, eran exclusivas de la clase alta, por lo que no se permitía el consumo de comida y bebida en el interior durante la proyección. En 1927 debuto el cine sonoro  y eso cambio al público, se abrió un espacio para los ciudadanos comunes y corrientes y una habitante de Misuri tuvo la ingeniosa idea de poner un establecimiento de palomitas usando la máquina de Cretors frente a una sala de cine, la demanda fue aumentando y los empresarios de las salas de espectáculos acabaron introduciendo el consumo de palomitas en las primeras áreas comerciales ante las salas de cine.

El uso de la sala aumento el consumo de las palomitas y con ello la

sed, entonces aumentaron las bebidas gaseosas dando paso a una moderna concepción de las salas de cine donde además de ver una película se podían consumir alimentos.

El señor Cretors pasó a la historia y con las patentes conseguidas se apropió del origen de las palomitas de maíz.

Gracias a ello ahora podemos ver nuestra película favorita acompañado de palomitas de maíz y refresco, haciendo de la proyección toda una deliciosa experiencia. ¿Que sería del cine sin palomitas?

Autor entrada: Crystal Morales