Reseña El Evangelio según Jesucristo, o como Saramago humanizo a Dios

José Saramago – 1991

Siendo un ateo perfectamente convencido y feliz hasta el día de su muerte, resulta irónico que sea José Saramago quien escriba sobre la vida y obra de uno de los símbolos religiosos más grandes del mundo occidental. Y aunque para los más religiosos pudiera parecer una blasfemia, lo cierto es que Saramago somete su texto a la misma lógica que Lucas sometió su evangelio para poder escribirlo, es decir “después de haber investigado todas las cosas desde su origen”. Y es que, si ya existen muchos evangelios oficiales y otros tantos apócrifos que tienen fieles seguidores, qué más da otra versión que nos replantee la vida y obra de Jesús de Nazaret.

Comenzamos la historia prácticamente en el momento de la concepción misma del Nazareno, conocemos a María y José, y la relación que estos tienen como un matrimonio propio de la época, asistimos al nacimiento de Jesús en una pequeña cueva de Belén y a las dificultades y remordimientos que enfrentan sus padres para huir de la matanza de niños a cargo de Herodes. La primera mitad del libro se centra plenamente en José, esa figura que tan a segundo plano ha pasado en las escrituras bíblicas y de la que poco se sabe más allá de ser el cuidador de familia, aquí lo vemos como esposo y como padre no solo de Jesús sino también de sus hermanos y hermanas; despojando de esa manera también a María de su condición de Virgen. Somos testigos de la culpa que atormenta al padre por haber salvado al hijo y condenado a los otros niños de Belén a muerte, aún y cuando pudo advertirlos también. Una culpa que lo llevara a morir en la cruz a la corta edad de 33 años, creando así un paralelismo con la vida de su hijo, que hasta ese momento tiene más de humano que de divino.

Para cuando el libro comienza a adentrarse en la vida de Jesús este ya cuenta con 13 años de edad y con los desplantes de rebeldía propios de la adolescencia. Jesús renegando su nuevo papel como cabeza de familia y queriendo encontrar respuestas para el tormento del padre, que ahora es propio, abandona a su familia en Nazaret y parte hacia Belén; allí conoce a Pastor, quien lo tomara como discípulo y lo adoctrinara para discernir más allá del bien y el mal. Después de pasar cuatro años como pastor de un gran rebaño Jesús conocerá por fin a Dios y los misteriosos designios que este tiene  preparados para él. A lo largo del libro veremos ir apareciendo a los personajes bíblicos que ya conocemos, desde María de Magdalena hasta Judas Iscariote, aunque todos siempre presentados bajo una óptica donde ni el bueno es tan bueno, ni el malo tan malo. El Jesús de Saramago no está de acuerdo en que el camino de Dios escogido para él y para la humanidad sea el mejor, tampoco piensa que el Diablo tenga tan malas ideas después de todo, y pese a ir en contra de lo que él cree son los deseos de su padre terminara aprendiendo que nada puede escapar al destino que Dios ya ha trazado.

Saramago hum

aniza a Jesús, pero nunca reniega de su divinidad ni de los hechos que a su alrededor acontecieron, simplemente los dota de un trasfondo más filosófico presentándonos a un protagonista dubitativo, en un texto que más que novela parece ensayo filosófico, arrojándonos los pensamientos que su creador tiene al respecto.

Para aquellos que no estén familiarizados con el estilo de Saramago puede resultar un texto complicado, sobre todo por la ausencia de signos de puntuación específicos, y por su inminente sentido de divagación del cual el autor siempre dota a sus protagonistas; pero una vez que nos adaptemos a la lectura podremos encontrar una obra que vale mucho la pena, y que nos invita a reflexionar sobre la religión en nuestros tiempos y los matices grises que esta nos puede ofrecer en lugar de reducirlo todo a blanco y negro.

Autor entrada: Luiz Navegante