El antiguo oficio de las plañideras

Las plañideras, mujeres cuyo oficio era llorar en los entierros. El sustantivo deriva de “plañir”, que significa sollozar o llorar. Esta es una de las prácticas funerarias más antiguas, donde la profesional en el llanto hacía un papel de actriz trágica, aunque lloraban por muertos que quizá no conocieron.

Se sabe que el oficio de las plañideras existe desde el antiguo Egipto. Ya que no se veía bien manifestar tristeza por la muerte, se contrataban mujeres que lloraran a los difuntos, éstas eran llamadas “yerit”. Este oficio fue transmitido de generación en generación. Las yerit vestían de azul, el cabello suelto y los brazos en alto como signo de sufrimiento. En la cultura griega se describen como mujeres con velos negros. Esta costumbre se mantuvo en la civilización romana, quienes las llamaban “praeficas” y para quienes eran signo de estatus social.

En el siglo XVI se hicieron leyes para erradicar el uso de plañideras pues

entorpecían los oficios con sus lloros o tirándose encima de los sepulcros en medio de un gran alboroto”. Lo que sucedía era que debían que demostrar que el difunto era amado, y esto se medía con la cantidad de lágrimas que las plañideras guardaban en “lacrimatorios”, que luego eran depositados en las tumbas.

En el México prehispánico se creía que el llanto acompañaba a los muertos por el Mictlán. Hasta hace poco, en México, existían lugares donde las plañideras seguían vigentes, algunas cumplían como rezadoras o acompañantes de las familias del difunto. Asistían a los funerales con ropa negra y velos. La tradición de las plañideras o lloronas está perdiéndose, por lo que se ha resuelto mantenerla viva mediante concursos y celebraciones que visibilicen este antiguo oficio.

Autor entrada: Patricia Miros